BREVES DE AGUARENA

¿Morirá el pri y seguirán gobernando los priistas de otros partidos?

Por Juan Salomón

Igual que cualquier persona de 90 años, el Partido Revolucionario Institucional padece achaques propios de la edad. Nació desde el poder. Hoy agoniza fuera del poder. Vivió siempre bajo la tutela presidencialista. Quedó huérfano durante 12 años del 2000 al 2012 gracias a que Ernesto Zedillo decidió dejarlo solo para ver si era capaz de sobrevivir por sus propios méritos.

Sin embargo, el PRI aprendió, creó sus propias defensas y cuando muchos presumían que jamás recuperaría la presidencia, logró con Enrique Peña Nieto la hazaña que parecía imposible. Hoy todos dicen que el del copete pasará a la historia como el último presidente priista.

Desde el último cuarto del siglo pasado ha experimentado este nonagenario partido una extraña metamorfosis política. La primera señal más visible lo fue la escisión ocurrida durante el sexenio de Miguel de la Madrid cuando Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo se separaron del PRI llevándose un buen número de priistas a la oposición. Surgieron el Partido de la Revolución Democrática y varios partidos minoritarios, impulsados y creados a instancias de ex priistas que habían abandonado a tiempo el barco a punto de naufragar.

El propio Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) es fundado y dirigido por el ex priista Andrés Manuel López Obrador, que está ahora rodeado por ex priistas como Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Porfirio Muñoz Ledo y muchos, muchísimos más.

Los malquerientes de este partido lo dan por muerto, afirman que apenas le quedan unos años más de vida por más que lo mantengan con transfusiones de sangre aparentemente nueva, trasplantes de órganos, suero y cuanto medicamento consideren necesario. Lo califican de partido anciano y decrépito y juran que no alcanzará a cumplir un siglo de existencia.

Opinan que ni un José Narro con todos sus méritos y buena reputación, ni Miguel Ángel Osorio Chong o Ivonne Ortega, tampoco el desprestigiado Ulises Ruiz o el campechano Alejandro Moreno podrán salvar al PRI.

Aquí mismo en Veracruz no se ve que Antonio Benítez Lucho, Carlos Aceves, Anilú Íngram, Érika Ayala o Zayda Lladó –o a quien impongan– pueda llevar a buen puerto al otrora invencible tricolor.

Aunque podría ocurrir una sorpresa. Recordemos que con Plutarco Elías Calles nace en 1929 el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que Lázaro Cárdenas lo transforma en Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y ya como PRI este partido lleva a la presidencia a Miguel Alemán Valdés. Ha sido y es 3 en uno o, si lo prefieren, uno en 3. Su longevidad se debe a esa extraordinaria capacidad para adaptarse a las circunstancias históricas.

¡Qué tal y ha mutado –o lo está haciendo sigilosamente–, infiltrándose los priistas en todos los partidos políticos existentes y aun en los que están en gestación y al final seguiremos gobernados por un PRI recargado o reencarnado en MORENA o en cualquier otro partido!

Si lo dudan, nada más investiguen quiénes están atrás de los nuevos partidos políticos nacionales y estatales: ¡Puros ex priistas!

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