ENTRE DOS TIERRAS

10 COSAS QUE ME GUSTAN Y NO ME GUSTAN DE LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE AMLO

Iván Daniel Montero García*

A poco más de cien días del inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador –y con una aprobación descomunal de la gente (casi 80 por ciento)– aquí enumero diez cosas me gustan y que no me gusta de su gobierno:

1.- Combate a la corrupción

No existe mexicano que no reconozca que el principal problema de México –junto con la violencia– es la corrupción. Por ello, estos primeros días Andrés Manuel se ha movido en ese territorio. Ante cualquier duda de dónde saldrá el dinero para tal o cual cosa, la respuesta siempre será del combate a la corrupción. Si le preguntan por qué pasó o ha pasado algo, la respuesta siempre será por la corrupción. Si algo no funciona es debido a la corrupción, obviamente no la de él o la de sus colaboradores –todavía–.

Según las encuestas, 8 de cada 10 mexicanos aprueban el gobierno de López Obrador, y es que en estos primeros 100 días los mexicanos le creemos todo lo que nos dice, estamos en pleno romance, pero, ¿cuánto le durará que le sigamos creyendo cuando use la justificación de la corrupción para todo?

2.- Situación de Venezuela

El mundo siempre ha estado dividido entre los buenos y los malos, normalmente los que pierden son los malos –a las películas de Hollywood me remito–, y para los poderosos medios de comunicación mexicanos el malo es Nicolás Maduro y Rusia, China, Turquía, Irán; el bueno es Juan Guaidó y Estados Unidos, Europa, Sudamérica.

No existen medias tintas, o eres bueno o eres malo, por ello, que AMLO no se pronuncie a favor de Guaidó y siga reconociendo el gobierno de Maduro alegando la Doctrina Estrada de no intervención, lo coloca inmediatamente al lado oscuro de la fuerza.

Lo más sensato es no intervenir en la soberanía de otros países, es decir que sean los venezolanos quienes derroquen al sátrapa de Nicolás Maduro y no a través de un golpe de estado norteamericano. Pero eso sí, avísenle a AMLO que donde sí puede y debe intervenir es en su país y los atropellos que hace casi diariamente Donald Trump contra México.

3.- Apoyo a los más necesitados

El Estado está obligado a proporcionar condiciones dignas para todos y cada uno de los ciudadanos, por ello, me parece correcto que se entreguen apoyos a los sectores más

vulnerables como los adultos mayores, las personas con discapacidades, o los estudiantes de escasos recursos.

Incluso a aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan –le compró a AMLO esa frase pegajosa de preferir becarios y no sicarios– sin embargo, todos esos apoyos deben ir con el objetivo de ayudar a la genta a salir de una vez por todas de la pobreza y no como un paliativo mensual para sobrevivir, porque eso ya sería clientelismo al puro estilo priista de las mejores épocas.

4.- Entes autónomos y la sociedad civil

Es cierto que algunas agrupaciones de la sociedad civil organizada son meros parapetos para obtener recursos y algunas instituciones autónomas son puro gastadero del dinero público, empero han sido necesarios para formar un México más democrático.

Por ejemplo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones ha servido para disminuir el poder monopólico de Telmex/Telcel en telecomunicaciones y de Televisa en la televisión abierta y de paga –más severo con el primero que con el segundo–. Y para crear este nuevo regulador de las telecomunicaciones y la radiodifusión influyó de sobremanera la sociedad civil por medio de activistas de la comunicación que acudieron a múltiples charlas en el Congreso de la Unión para encaminar las políticas públicas a favor de los ciudadanos más que de las empresas.

Que hay que adelgazar la nómina de estos entes autónomos es claro, pero tampoco deben desaparecer de la noche a la mañana. Y si por ejemplo algunos de los comisionados de la Comisión Federal de Competencia Económica renuncian por la baja de sus sueldos arguyendo que en la iniciativa privada les pagarán más, pues que les vaya bien, la administración pública no es para hacerse rico es para servir a la gente, por eso son servidores públicos.

5.- Ejército en las calles

Ya muchos años de los militares en las calles y sin un reglamento claro. Esto no quiere decir que esté a favor de la militarización, pero tras doce años de limpiar, ordenar y arreglar a la policía municipal, estatal y federal es obvio que se ha fracasado porque los policías y la inseguridad siguen en las mismas.

Al menos ahora va en camino una legislación para el ejército que está en nuestras calles y en cinco años si todo va mejorando regresarán a los cuarteles. Lo único que me resuena es la incapacidad de AMLO por aceptar que cambió de opinión sobre este tema.

6.- Consultas ¿públicas?

¿Alguien cree en la legitimidad de las consultas? Nadie sabe bien a ciencia cierta cómo se han organizado las dichosas consultas públicas, aunque siempre ha ganado lo que se busca.

De aquí en adelante me parece que estas consultas las debería de organizar la entidad que está encargada de hacer este tipo de cosas, o sea el Instituto Nacional Electoral y así, además de darle trabajo más allá de las elecciones para que desquiten sus sueldos, le darían legitimidad y claridad a estos procesos.

7.- Desabasto de gasolina

Nadie duda que el mentado huachicoleo era un tema preocupante tanto en el ámbito económico de Pemex como para la financiación de los cárteles de la droga, por tal motivo los mexicanos nos unidos para no comprar gasolina o esperar horas en una estación de servicio, con tal de acabar de esta forma de manera expedita.

La mala estrategia –no aceptada, otra vez, por Andrés Manuel– no nos importa, siempre y cuando se cumplan los objetivos y ahora ya no se roben la gasolina de los ductos para que no pasen tragedias como la de Hidalgo.

8.- Cancelación del nuevo aeropuerto

Cancelar el proyecto de construcción del nuevo aeropuerto que ya se estaba edificando en el lago de Texcoco luego de una consulta ciudadana fue un acto de autoridad por parte de AMLO, ya que se presumía la existencia de corrupción y dispendio en los recursos del NAIM.

Esta decisión demostró que tiene el apoyo del pueblo mexicano –salvo ciertos sectores de la sociedad– porque a muy pocos mexicanos les importa si se construye o no un nuevo aeropuerto, primero quieren seguridad y luego más y mejores empleos, después de conseguir eso ya se pensará de qué aeropuerto despegar para ir a hacer negocios en otros países o pasar unas vacaciones en el extranjero o adónde llegarán los turistas y empresarios internacionales que visitan el país.

9.- Las mañaneras del Presidente

Excelente ejercicio periodístico para escuchar de primera mano respuestas de las acciones o inacciones del Gobierno, siempre y cuando no se torne en lisonja por parte de los reporteros.

Hasta ahora ha resultado para resolver dudas como los nombramientos en el CONACYT; el accidente de la gobernadora de Puebla y su esposo, Senador de la República; el desabasto de gasolina; y largo etcétera.

No me parece que sea un desgaste innecesario, por el contrario, es una necesidad que los políticos den la cara porque por muchos años han estado escondidos simulando y respondiendo ambigüedades ante los cuestionamientos de sus actos.

10.- Candidatos para Energía y SCJN

Impresentables algunos candidatos para la Comisión Reguladora de Energía quienes no conocían temas básicos de su ámbito profesional o al menos del lugar donde querían ser responsables. No se puede consentir la incapacidad solo porque son personas honestas, me parece que sí pueden coexistir cualidades como la decencia y el conocimiento y encontrar este tipo de gente de entre millones de mexicanos.

Y desgraciadamente también una pena algunas candidatas para la Suprema Corte de Justicia de la Nación, un gobierno que se dice de izquierda no debería proponer aspirantes para el máximo órgano judicial a quien esté en contra del aborto o que parejas del mismo sexo adopten, por ejemplo.

Y eso me lleva al pilón:

11.- Gobierno progresista

Sigue faltando en este gobierno un impulso de políticas públicas a favor del aborto, de la legalización de la mariguana y del matrimonio igualitario para llamarlo progresista.

Andrés Manuel López Obrador sigue sin posicionarse sobre estos temas, en algún momento lo tendrá que hacer y todos esperamos que apoye los temas referidos en el párrafo anterior.

Apenas van cien días y todavía queda mucho tiempo para cumplir con las altas expectativas de este gobierno. El apoyo de la gente lo tiene en un máximo histórico, pero ¿hasta cuándo?

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