Caseta del puente Coatzacoalcos 1: historia negra y futuro polémico

Por: Jose Luis Ortega Vida

XALAPA, VER.- La caseta de peaje del puente “Coatzacoalcos 1”, en el sur de Veracruz, se vincula a una historia de corrupción, opacidad, desvío de recursos públicos durante dos sexenios y a dos obras que no dieron los resultados comprometidos y rebasaron -con mucho- su millonario presupuesto original.

A cincuenta años de haber sido puesto en operación, a partir del año 2004 su peaje financió la construcción del túnel sumergido Coatzacoalcos-Villa Allende durante los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte de Ochoa así como la remodelación del puente “Coatzacoalcos 1”.

Por tanto la caseta ha cumplido su fin, asegura el diputado local por el distrito XXX, Coatzacoalcos Rural, Gonzalo Guízar Valladares, al tiempo de parafrasear: “me canso ganso que será retirada”.

Mientras la LXV Legislatura aprobó por unanimidad la propuesta de Guízar Valladares, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez declaró en el transcurso de la semana que la referida caseta no dejará de funcionar.

El representante popular del distrito XXX detalló que trabaja con abogados especializados para acudir a un amparo en la búsqueda de su objetivo.

Docenas de miles de automovilistas cruzan esa caseta en dirección de Coatzacoalcos a Tabasco y viceversa, por lo cual pagan 22 pesos por unidad.

Coatzacoalcos limita con Nanchital, donde se ubica la sección 11 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, conformada por más de diez mil integrantes.

A los trabajadores de Pemex hay que sumar a miles de trabajadores de empresas privadas integradas en clústers del sector petroquímico o con operación independiente a éste.

Otro municipio colindante es Agua Dulce que con su vecino Las Choapas moviliza miles de ciudadanos hacia “el lugar donde se esconde la serpiente” –por su significado en náhual- antes llamado Puerto México y hoy simplemente Coatzacoalcos.

El túnel sumergido es una obra única en América Latina. Se proyectó en el gobierno de Miguel Alemán Velasco y en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán se creó un fideicomiso que recibió el 70 por ciento de ingresos de la caseta para financiar la obra, originalmente cotizada en 2 mil 160 millones de pesos.

El túnel costó al final más de 5 mil millones de pesos para lo cual el Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, invirtió a petición del gobierno de Javier Duarte que se vio imposibilitado para concluir el mega proyecto.

¿Qué pasó los miles de millones de pesos que por más de una década se extrajeron de la caseta de peaje?

Nunca se aclaró el destino de ese dinero que debía alcanzar para el financiamiento de las dos obras programadas y de las cuales resultaron sendos contextos fraudulentos.

Grupo Carso invirtió a cambió de la operación del túnel por cuarenta y cinco años desde de su entrada en operación.

Al constructor original se le había otorgado la concesión por sólo 37 años.

El Fideicomiso que canalizó dinero de la caseta de peaje calificada de ilegal por Gonzalo Guízar Valladares, se creó mediante “Decreto publicado en la Gaceta Oficial del Estado número 18, el 26 de enero de 2005. En el ejercicio 2014 se encontraba sectorizado a la Secretaría de Comunicaciones (actualmente Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas)”.

“TITULAR DURANTE EL EJERCICIO 2014: Mtro. Roque Herlindo Borrego Vázquez, Secretario Técnico del Fideicomiso (08/sep/2014 a la fecha). Lic. Luis Rafael Anaya de la Fuente, Secretario Técnico del Fideicomiso (13/abr/2011 al 07/09/2014)”, según documentos ubicados en la dirección:

No sólo la opacidad caracteriza esta historia de obras públicas con mezcla de dinero privado y del Estado, que nunca entrega cuentas claras.

El 30 por ciento de los ingresos de este Fideicomiso se canalizó a la remodelación del puente Coatzacoalcos 1, lo que implicó que su trabe levadiza entraría en funcionamiento a fin de que los barcos de gran calado pudiesen entrar río arriba, lo que no ocurría la fecha aunque el proyecto se dio por cerrado.

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