“La Becly” es la pieza clave en la “matanza” que se dio en Minatitlán.

INFORMACIÓN DE: Ignacio Carvajal/Liberal del Sur

El transexual también fue “ejecutado” en la fiesta donde mataron a 13 personas. “La Becly” era muy famoso en Minatitlán por su “glamour”. Su nombre verdadero era César González Reyna.

En el 2014 secuestraron y mataron a su hermana, Ivonne Alejandra González, cuyo cuerpo apareció en el municipio de Cosoleacaque. En el “Semefo” se dieron cuenta que era “hombre” Glamurosa, de fiesta en fiesta, con muchas amistades, y siempre en el ambiente, hablando de la importancia de la humildad, así era la vida de Becly Ryn, transgénero asesinada anoche en la balacera de la colonia Obrera.

Becly Ryn fue ubicado por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) como el blanco del ataque. Sujetos armados llegaron a buscarlo y “privando de la vida a siete hombres, cinco mujeres y un menor, y dejando lesionados a tres hombres y una mujer”, dijo en un comunicado.

Becly Ryn, una famosa trans del sur de Veracruz, ha saltado a los círculos mediáticos pues su “cacería” por parte de un grupo de pistoleros habría derivado en la muerte de 12 personas, entre ellos un bebé de un año de nacido, que se encontraban en una fiesta de cumpleaños.

Santiago, cuyo padre fue asesinado, y su madre lucha contra los estragos causados por cinco balas. El nene había cumplido años el pasado 17 de abril y murió por un balazo en la carótida. Su muerte fue dolorosa, como si una fuerza gigantesca hubiera estrujado su cuerpecito hasta exprimirle la sangre.

A las seis de la mañana del sábado, no se conocía la identidad de Becly Ryn, vaya, ni siquiera se tenía en cuenta que ya estaba entre los cadáveres de esa tragedia.

Por esa hora, se contaban cinco mujeres entre las 13 víctimas, no obstante, en las planchas del Semefo se descartó una, pues se trataba de Becly Ryn, famoso trans de Minatitlán que se ganó la fama y el cariño de diversos sectores populares.

Becly Ryn, legalmente Julio César González Reyna, vivía para las fiestas, los eventos sociales y la compañía de sus amistades. Siempre traía su agenda de eventos repleta de presentaciones, eventos de modelaje, concursos, etc.

Pero lo que le jalaba más tiempo, y resultaba su real pasión, era el cuidado de su bar, La Esquina del Chakal, ubicado en el corazón de su pueblo, Minatitlán.

Era un negocio para mentes abiertas, en su interior realizaba la presentación de excitantes bailes protagonizados por hombres musculosos, que traía incluso de otros estados de la república o por mujeres trans inspiradas en las artistas del momento.

Solo por eso, era ampliamente popular entre la comunidad LGBT. Constantemente en su bar se daban encuentros entre personas del mismo sexo que buscaban un espacio para charlar, convivir sanamente y coquetear.

Quienes lo conocieron, lo ubican con una persona seria y trabajadora. De carácter fuerte, no permitía que nadie abusara de sus derechos y siempre estaba dispuesto apoyar a la comunidad cuando se trataba de discriminación.

El bar, al igual que el cuidado de su cuerpo,eran su mayor aspiración. Desde hace algunos años llevaba tratamiento para trascender de lo masculino a lo femenino. Entre las chicas trans de la región, era respetada y envidiada por los notables cambios en su cuerpo.

Amigos cercanos contaron que desconocían que tuviera problemas con algún grupo de la delincuencia. Aunque se han dado otras versiones, sobre la posible venta de sustancias prohibidas en su negocio, también hay quienes dicen que Becly Ryn fue víctima del propio éxito de su bar, pues los cobradores de “piso” la traían asolada, incluso, que sería una venganza.

Otro pasaje lamentable en la vida de Becly Ryn se presentó en septiembre del 2014, Ivonne Alejandra González, de 34 años, su hermana, era privada de la libertad al salir de una fiesta de quince años.

La dama dijo que se iba a un antro, llamado Bora Bora, y de ahí no supieron más de ella. Días después, en avanzado estado de putrefacción, fue encontrada en un camino rumbo a la zona rural de Cosoleacaque. Presentó huellas de violencia sexual.

“Otro más, no puedo con esto, otro más no, por favor. Esto no…”, gritaba un familiar de Becly Ryn y de su hermana Ivonne Alejandra González al recordar a sus parientes asesinados.

De momento la Fiscalía General del Estado dijo en un comunicado que no se soslayarían ninguna línea de investigación, y que se contaban con 18 entrevistas a testigos. Por el momento ningún grupo de la delincuencia se ha adjudicado los hechos, pero de las 13 víctimas, siete presentaban impacto de bala en el cráneo, lo que confirma lo dicho por testigos en la escena del crimen, que algunos habían sido rematados.

Deja un comentario