CUANDO MÉXICO DESPERTÓ, EL PRI TODAVÍA ESTABA ALLÍ

Por Juan Salomón

Agoniza desde hace años. Se resiste a morir. Perdió la presidencia de la república en el 2000, la recuperó en 2012, pero en 2018 se la volvieron a arrebatar, y de haber sido el partido hegemónico durante décadas fue reducido a irrisoria minoría en el Congreso de la Unión, donde apenas le quedan unos cuantos diputados y senadores.

Hablemos de cómo anda el Partido Revolucionario Institucional en el estado: de cabeza, endeudado y sin dinero, vilipendiado y repudiado por la gente. Incluso muchos que se decían orgullosos priistas, hoy se avergüenzan del PRI. Acaban de elegir dirigencia entre acusaciones de chanchullos, tranzas, trampas,

compra de votos, dedazo, fraude o como gusten llamarle a lo ocurrido en el reciente proceso interno priista.

Viene hoy la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, a tomar la protesta al nuevo presidente del CDE, Marlon Ramírez Marín, en un escenario de críticas, impugnación y división interna nunca visto.

El político priista veracruzano más encumbrado a nivel nacional, ex candidato a gobernador, ex senador, ex líder del Congreso del Estado y actual diputado federal, Héctor Yunes Landa, arremetió contra la presidenta del CEN priista. Dijo que Claudia navega entre la indolencia y la simulación y la acusó de que “está más ocupada en vestir un disfraz de demócrata que en buscar la verdadera unidad de los priistas”, que pretende convertir al PRI en un partido de tribus”. Esto y más le dijo Héctor a la “señora presidenta” priista en un comunicado.

Pues bien –y aunque ustedes no lo crean—si desaparece el PRI, los priistas seguirán gobernando. De hecho continúan en el poder: el presidente Andrés Manuel López Obrador salió del PRI. El presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, también; alguna vez fue aspirante presidencial por el PRI. El líder del Senado, Ricardo Monreal, pertenecía al PRI antes de ser gobernador de su estado. Y si le buscan, son los ex priistas los que ocupan los cargos más importantes en la actualidad. Manuel Bartlet, por ejemplo, ex aspirante presidencial por el PRI.

Aquí en el estado de Veracruz, hasta hace seis meses, otro destacado ex priista fue gobernador por el PAN: Miguel Ángel Yunes Linares. Y vean cuántos ex priistas están incrustados en el gobierno de Cuitláhuac García.

Como en la ley de Lavoisier, los políticos no se van, no se pierden, sólo se transforman, cambian de siglas y de ideología. El PRI podrá perder, desaparecer, cambiar de nombre o lo que quieran, pero los priistas han mutado, siguen y seguirán en el poder per saecula saeculorum.

Deja un comentario