Javier Pulido Biosca
Sin duda que la conducta de la cúpula del actual régimen está integrada por un auténtico cártel criminal, cuya finalidad es la de ser una poderosa “mafia del poder”, que ha instaurado en México una auténtica gobernanza criminal para saquear al país, endeudarlo y permanecer en el poder.
Este ha sido el único legado de AMLO: colocar al crimen organizado en el mando del país y crear una estructura jurídica que le permita defenderlo en todos los renglones, incluso en los juzgados. El encargado de la oficina, Alfonso Romo, dedicado a lavar dinero en Vector, su casa de bolsa. El secretario de gobernación, Adán Augusto, dedicado al huachicol en todo el país. El secretario de marina, Ojeda, controlando las aduanas para mover millones de litros mensuales de combustibles ilegales; el encargado de la Unidad de Investigación Financiera, Pablo Gómez, dedicado a esconder los delitos de sus afines y denostando a los medios de comunicación que no se alinean al régimen.
Con el pretexto de que la presidente de México no se enteró de los 28 mil millones de dólares que estaban siendo saqueados de Pemex por la vía del huachicol. Crímenes cometidos en tráfico aduanal que afecta por igual a México y a los EU, por lo que los vecinos del norte insisten en que se les dé una solución conjunta a este problema conjunto.
Así comenzó el flujo de homicidios y “suicidios” en que se pierden las pistas, como en los juicios de la mafia italiana en EU. La red macro criminal de morena está ya muy manchada de sangre. Hay una lista de más de 11 homicidios, más los que se acumulen.
Corrompieron a una de las instituciones que antes era la más respetada, la Marina Armada de México, al dejar en sus manos las aduanas marítimas, con lo que se aplica lo que Sartre observa: “no sabemos si alguien es honesto hasta que tenga la oportunidad de robar…” Les dieron a los comandantes de la Marina la oportunidad de robar, y robaron… Y en grande, para luego declarar que uno de ellos se “suicidó”, otro murió en prácticas de tiro real, además de otras muchas más extrañas muertes y suicidios.
El modelo de financiación basado en el huachicol fiscal, pagó las onerosas campañas de las “corcholatas”. La adjudicación de las grandes obras se hizo sin licitaciones públicas, por lo que todo quedó en la opacidad y el delito. Los excesos de los diversos funcionarios siguen la línea ética de la complicidad.
El PAN o el PRI, ponían un límite a sus funcionarios y encarcelaron a varios: César Duarte (Chihuahua), Tomás Yarrington (Tamaulipas), Javier Duarte (Veracruz), Andrés Granier (Tabasco), Jesús Reyna García (Michoacán).
Pero el régimen actual, sigue la línea ética de los cárteles: silencio y homicidio a los que podrían hablar. Y para defenderse: un programa mañanero en que se niega sistemáticamente todo vínculo con el crimen, haciendo creer que son los “conservadores” los que están haciendo creer que esa red de huachicol existe y piden “pruebas”.
Van a acabar suicidando a Bermúdez y a otros muchos más, van a perseguir a políticos que exhiben la situación y un caos en los derechos humanos en México. Ya es tiempo para que se pongan las debidas denuncias en la corte penal internacional.
También, con estas acciones, están burlándose en la cara del gobierno de EU y los acuerdos para combatir el crimen, con los vecinos tomarán el derecho que tienen de tomar otras acciones ante el engaño mexicano. Esas acciones, como el aumento de aranceles, afectan a todos los mexicanos, no solo al gobierno cómplice de los delitos morenos.