- Un periodista venezolano narró cómo se vivieron los ataques en Caracas y la captura de Nicolás Maduro, además de describir la situación política actual del país tras los actos atribuidos al gobierno de Estados Unidos.
Así, por sorpresa. En la madrugada. Del mismo modo en que el chavismo-madurismo acostumbró durante años al pueblo venezolano a despertarse entre decretos absurdos, leyes asfixiantes y anuncios que cercenaban libertades, de esa misma manera fue sorprendido el dictador Nicolás Maduro: abruptamente, sin aviso, en la oscuridad de la noche caraqueña.
Caracas fue sacudida a las 2:00 de la madrugada de este sábado 3 de enero. El estruendo de las explosiones rompió el silencio habitual de la ciudad que dormía. No fueron detonaciones al azar; fueron ataques precisos, quirúrgicos, ejecutados de forma simultánea por fuerzas militares norteamericanas contra puntos estratégicos del aparato represor del régimen.
Uno de los primeros blancos fue la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, enclave militar en el corazón de la capital. A su alrededor, la tierra también tembló en el Fuerte Tiuna, el aposento de las fuerzas militares venezolanas y cuna del búnker donde Maduro pretendía esconderse. Casi al mismo tiempo, los alrededores del Palacio de Miraflores, símbolo del poder político que durante 16 años gobernó desde el miedo, también fueron escenario de detonaciones masivas y control absoluto de los accesos. Nadie entra y nadie sale. Los vecinos circundantes quedaron atrapados y sometidos por las fuerzas militares del régimen.
Pero la ofensiva no se limitó a Caracas. De manera paralela, el interior del país fue escenario de la misma operación coordinada. El aeropuerto de Higuerote, en el estado Miranda, a una hora y media de la capital, fue impactado. Lo mismo ocurrió en el puerto de La Guaira, punto neurálgico para el control marítimo del país. El aeropuerto Caracas, ubicado en los Valles del Tuy, al noreste de la capital y también a una hora y media de distancia, fue otro de los objetivos. En Maracay, estado Aragua, una base militar completó el mapa de los ataques.
Todo ocurrió al mismo tiempo. Como un reloj perfectamente sincronizado, y con un sonido aterrador de las aeronaves que surcaron los cielos caraqueños por varias horas.
Mientras Venezuela despertaba entre el miedo, la confusión y el eco de las explosiones, comenzaba a escribirse con fuego y estruendo uno de los capítulos más inesperados y decisivos de su historia reciente. Un capítulo que quedó enmarcado en la historia contemporánea de Venezuela: la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses. Ambos señalados de ser narcoterroristas.
De todo ello hubo registro digital en redes sociales. Los venezolanos no dudaron en mostrar en tiempo real el terror que duró, al menos, tres horas. Unos con miedo y otros felices por el operativo que comenzaba a abrir las puertas de la libertad de Venezuela, a pesar de los daños colaterales.
