La amnesia también gobierna
En Veracruz los archivos no arden, pero incomodan. Un video de 2016 volvió a circular esta semana y exhibe a la hoy gobernadora Rocío Nahle García cuando decía lo que ahora evita. Que el estado vivía “en el mismísimo infierno”, que la violencia era “inhumana” y que Veracruz ya era, sin rodeos, un “Estado fallido”. Curioso, el infierno existía cuando era diputada; ya como gobernadora, parece que se mudó de domicilio.
La grabación —difundida por Resistencia Veracruzana Región Sur— reapareció tras el operativo federal del 22 de febrero de 2026 en Jalisco, donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación. Hubo bloqueos, incendios y miedo extendido, incluido Veracruz. La gobernadora, eso sí, aplaudió la coordinación federal. El aplauso siempre es más fácil que la explicación.
Cuando decir la verdad no costaba votos
En 2016, Nahle no se andaba con eufemismos. Minimizó la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán era, para ella, puro maquillaje: “agarran a uno y celebran como fiesta mientras el país está infestado”. Denunciaba que el Ejército y la Marina sabían “quién es quién” y dónde estaban, pero no actuaban. Exigía declarar emergencia por inseguridad y reclamaba desapariciones forzadas, especialmente en Coatzacoalcos. Entonces, la crudeza era virtud.
Hoy, la crudeza estorba.
El evento “bonito” como política pública
Esta semana, ante preguntas sobre la violencia, la mandataria optó por el escapismo: “Hoy venimos a un evento muy bonito… no voy a contestar eso ahorita”. La frase quedó consignada en medios que normalmente no critican al oficialismo.
Bonito el evento; fea la realidad. Había bloqueos recientes, vehículos incendiados, un hombre desaparecido y narcomantas en Tuxpan. Pero no tocaba arruinar la postal en el congreso local para la entrega de la medalla “Adolfo Ruiz Cortines”.
¿Bonito?, Bonito es agarrarse de las manos y bailar, los graves problemas de Veracruz necesitan de acciones y obras extraordinarias, no bonitas.
Elogios de ayer, facturas de hoy
El video también registra a Nahle exaltando a Cuitláhuac García Jiménez como “brillante y preparado”. La historia, siempre ingrata, se encargó de archivar ese optimismo. La seguridad no mejoró por decreto ni por adjetivos. La administración del exgobernador queda registrada en la historia de Veracruz por la incompetencia y deshonestidad de Cuitláhac y los impresentables que acobijaron esa administración.
Veracruz no es solo Candelaria, Carnaval, Tajín y festivales para la selfie institucional. Es también sierra olvidada, pobreza persistente, hospitales sin medicinas y carreteras donde el miedo hace retenes. Gobernar no es elegir la playlist; es hacerse cargo del ruido.
La Nahle de 2016 entendía que negar la violencia era una forma de irresponsabilidad política. La de hoy parece haber adoptado una nueva doctrina de gobierno: si no se menciona, no existe. Pero el infierno no se evapora con el silencio; apenas se maquilla y se rebautiza. Cuando la memoria falla desde el poder, la incompetencia deja de ser un error y se convierte en corrupción. Y ahí está la paradoja: Veracruz, gobernado hoy por Rocío Nahle, empieza a parecerse demasiado a lo que ella misma llamó hace años un “Estado fallido”, un infierno que ahora se pretende tapar con eventos “bonitos” y discursos cómodos.