El eterno reto de organizar a los periodistas

#PalomitasEnPrimeraFila

Por: Héber Azamar

Hay algo muy curioso en el mundo del periodismo.

Somos especialistas en observar, analizar y cuestionar lo que ocurre en la vida pública. Nos toca narrar decisiones de gobierno, conflictos políticos, problemas sociales y también las historias que construyen la vida cotidiana de nuestras ciudades.

Pero cuando se trata de organizarnos entre nosotros mismos, la tarea no siempre resulta sencilla.

Este fin de semana se tomó protesta a la nueva directiva de la Asociación Mexicana de Comunicadores y Periodistas (AMECOPE) en Minatitlán. Un paso más en el intento —siempre necesario— de darle estructura al gremio periodístico y abrir espacios de colaboración entre quienes ejercen esta profesión.

Como dice una tía, no son enchiladas.

El periodismo es, por naturaleza, una actividad muy diversa. Cada medio tiene su estilo, cada reportero su forma de trabajar y cada comunicador su propia visión del oficio. Esa pluralidad es parte de la riqueza del gremio, pero también explica por qué construir organizaciones que representen a todos no siempre es una tarea simple.

Aun así, vale la pena intentarlo.

Porque más allá de las diferencias naturales que existen entre periodistas, hay realidades que se comparten, la necesidad de capacitación constante, mejores condiciones para ejercer el oficio y la construcción de espacios donde el gremio pueda dialogar, organizarse y proyectar su desarrollo.

La llegada de una nueva delegación de AMECOPE a Minatitlán abre precisamente esa posibilidad.

El tiempo dirá qué tan lejos puede llegar este esfuerzo, pero lo cierto es que todo proceso comienza con un primer paso.

Y en un gremio tan diverso como el periodístico, cualquier intento de organización siempre merece al menos una oportunidad.

Claro, el verdadero desafío empieza después de la foto, de la toma de protesta y del aplauso de rigor. Creo firmemente que organizar a los medios no puede reducirse a reunirse cada junio para celebrar el Día de la Libertad de Expresión, posar para la memoria colectiva y compartir la barbacoa cortesía de algún restaurantero generoso… o de algún político particularmente espléndido.

Si de verdad se quiere construir algo serio, hará falta mucho más que convivios, discursos y buenas intenciones.

Nosotros, como buenos observadores de la vida pública, estaremos atentos.

Aquí…

con las palomitas en primera fila.

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