La masculinidad como algo que debe demostrarse

Rita Segato plantea una idea que abre una pregunta antropológica sobre cómo aprendemos a ser hombres “La masculinidad es un título, la feminidad no”

Por Redacción Nota Antropológica

La frase la dijo en una entrevista realizada por Nelsy Lizarazo para Pressenza en 2018. En ella, Segato explicó su concepto de “mandato de masculinidad”, es decir, la idea de que la masculinidad no funciona solamente como una condición atribuida al nacer, sino como una posición que debe demostrarse, reconocerse de manera constante.

Desde pequeños, los hombres pueden aprender que existe una manera correcta de demostrar que son hombres. No basta con serlo, hay que parecerlo ante los demás.

Segato señala que ese proceso puede involucrar exigencias como mostrar capacidad, soportar el dolor, enfrentar riesgos, ejercer dominio, ocultar la vulnerabilidad o demostrar cierta indiferencia frente al sufrimiento ajeno. No se trata de características universales ni idénticas en todas las sociedades. Las formas de demostrar masculinidad cambian según la cultura, además del momento histórico.

Por eso utiliza la palabra “título”.

Un título necesita ser reconocido y puede perderse, cuestionarse o ponerse en duda. En su planteamiento, la masculinidad requiere una especie de certificación social permanente: demostrar ante otros que se sigue ocupando ese lugar.

Si la masculinidad necesita demostrarse continuamente, algunas conductas pueden convertirse en pruebas de esa posición. La capacidad para enfrentar peligros, competir, dominar o ejercer violencia puede adquirir un significado que va más allá de la conducta misma: demostrar que se es suficientemente hombre.

Para Segato, esto también permite comprender la relación entre masculinidad, además de violencia. El mandato no afecta únicamente a quienes reciben la violencia. También puede colocar a los propios hombres dentro de relaciones donde necesitan demostrar fuerza, capacidad de riesgo o dominio frente a otros hombres.

Entonces no se trata solamente de preguntar “¿qué es ser hombre?”, sino “¿qué tiene que hacer alguien para que los demás reconozcan que es un hombre?”

Esa diferencia permite observar la masculinidad como una construcción social, o sea, algo que se aprende, se vigila, se representa, se confirma frente a otras personas.

Si aquello que debe demostrarse también puede dejar de demostrarse, entonces quizá una parte importante de la masculinidad no está en el cuerpo, sino en las expectativas sociales que colocamos sobre él.

Ustedes qué opinan ¿Ser hombre es algo que eres o algo que tienes que demostrar? Te leo en los comentarios.

Fuente: Nelsy Lizarazo, entrevista con Rita Segato, Pressenza, 17 de septiembre de 2018. Leer la entrevista completa en Pressenza