Entre la década de 1920 y 1930, existió acá en el norte, en el poblado de Espinazo, en Nuevo León, un famoso curandero llamado “Niño Fidencio”, quien incluso atendió al entonces presidente Plutarco Elías Calles, lo cual hizo que su fama se extendiera por todo el país, incluso el día de hoy, siguen existiendo feligreses de este curandero que peregrinan a Espinazo. Hay un escrito de Carlos Monsiváis en el cual menciona que este personaje, el “Niño Fidencio”, fue la inspiración de Juan Rulfo para escribir un cuento del Llano en Llamas, el de “Anacleto Morones”, aquí lo comparto.



