¿Será México un “narco-estado”?

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador enfrenta actualmente un reto excepcional con respecto a los temas de seguridad, combate a la delincuencia organizada, lucha contra la corrupción y fortalecimiento del Estado de Derecho. El caso del General Salvador Cienfuegos Zepeda es emblemático en este sentido. Recientemente, el gobierno de Estados Unidos decidió retirar los cargos que le había imputado al ex Secretario de la Defensa Nacional por supuesta vinculación al narcotráfico y lavado de dinero, y dejó en manos del gobierno mexicano la enorme responsabilidad de hacer justicia en este caso. Este episodio es de la mayor relevancia para el futuro de la seguridad en México y de las instituciones de procuración de justicia. La cooperación anti-narcóticos y las relaciones con el intervencionista vecino país del norte, también están en juego.

Mucho se ha dicho y especulado con respecto al caso Cienfuegos en las últimas semanas. Estamos hablando del hombre fuerte de la seguridad en México en el sexenio pasado, pero no sólo eso. El arresto del General Cienfuegos en Los Ángeles, California es un hecho sin precedentes pues se trata de quien fuera la cabeza de las fuerzas armadas, institución que se hace cargo ahora mismo de la seguridad en el país en diversos ámbitos. El Presidente López Obrador ha puesto toda su confianza en el ejército para asegurar gobernabilidad e implementar su estrategia de combate a la delincuencia organizada en un país que vive ahora mismo una grave crisis de seguridad.

Es cierto que la tan difícil situación que enfrenta México en este rubro fue heredada de administraciones pasadas y tiene que ver con políticas fallidas, ineptitud, ineficiencia y actos de corrupción al más alto nivel—según lo sugieren las investigaciones realizadas por agencias estadounidenses [sobre las que no conocemos ni una sola evidencia a la fecha, por cierto]. Sin embargo, la responsabilidad de resolver el problema recae en el actual gobierno de México. Según lo expresa la opinión pública nacional y sobretodo internacional, en las últimas décadas pareciera ser que México se ha convertido en un “narco-estado”. No exagero, la discusión al interior del país y principalmente fuera del mismo, colocan al territorio mexicano como un espacio sin ley, en donde domina el narco por encima de cualquier institución—incluyendo a las propias fuerzas armadas.

Pensemos, por ejemplo, en las declaraciones y teorías que, sin ningún sustento, han esbozado algunos periodistas, políticos, analistas y líderes de opinión en México y en el extranjero con respecto al caso Cienfuegos. Se ha hablado de una “Cofradía” que logró doblar al presidente mexicano y este, a su vez, al propio gobierno de Estados Unidos. Esta historia, en otro momento, podría parecer fantástica y la supuesta trama se antoja digna de alguna popular serie de televisión por internet o película hollywoodense. Sin embargo, la narrativa sobre este episodio se extiende, recibe amplia aceptación en la esfera pública y se repite como verdad en diversos círculos de opinión, aun cuando no se hayan visto a la fecha evidencia alguna que confirme los supuestos hechos.

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