CLAROSCUROS//José Luis Ortega Vidal
- La anciana Carlota y su doble asesinato: por encima del cadáver del Estado de Derecho
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Quienes visualizamos la revolución tecnológica del siglo XX como la gran ventaja del hombre del siglo XXI para avanzar en un desarrollo material sin freno, basado en la comunicación productiva ilimitada y abocada a una mejor convivencia social, estábamos equivocados.
El error nació desde elementos de internet imposibles de ser visualizados a priori:
- La red global genera información tan abundante y fácil de obtener que rebasa la capacidad cognitiva para ser procesada con prudencia; de ello, las redes sociales surgen como un arma de doble filo: ayudan y destruyen al mismo tiempo.
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Vivimos a mitad de la tercera década del siglo donde se ha parido un Big Brother a escala extrema:
- Google maps, el vecino invisible que conoce hasta la pintura que has cambiado ayer en la fachada de tu domicilio de cualquier parte del planeta
- La cámara infinita aplicable para ayudar en materia de seguridad y al mismo tiempo generadora de inseguridad: los criminales de los que te cuidas te vigilan, te ubican y te atacan apoyados por la misma tecnología.
- El Estado duerme a tu lado -la intimidad murió mucho tiempo atrás y en buena medida la matamos nosotros-; desayunas con su discurso; va de la mano de los grupos de poder macroeconómico que poseen buena parte de tu jornada de vida.
- Las herramientas digitales desde el celular hasta la computadora están convertidas en la sístole y la diástole de un corazón solitario, en una sociedad con familias cada día más silenciadas y lejos de sí mismas desde el comedor hasta el colchón.
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Bajo tal contexto, la aparición del trending topic resulta una cruel evidencia de nuestra modernidad manipulable: desde lo personal hasta lo masivo pasando por lo colectivo.
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En el caso mexicano durante la primera semana de marzo rompimos nuestras vestiduras morales tras el presunto hallazgo de un campo de exterminio o campo de entrenamiento para forzar a civiles a integrarse al crimen organizado so pena de muerte, en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco.
A tres semanas de intensos choques mediáticos entre el discurso oficial federal, estatal, partidista, legislativo versus políticos de oposición, periodistas críticos del grupo de poder vigente, no hay informes sobre alguien o algunos que hayamos hecho algo en concreto a favor de las madres buscadoras.
Ya no es, siquiera, una guerra verbal; se trata de una lucha mediática/digital entre millones de personas contagiadas del mismo virus de las redes sociales:
“Tú meme contra mi meme y no te me vas a rajar…”
Y frente a esta vuelta a la normalidad tras la crisis política por los desaparecidos que a casi nadie le importan, el pasado miércoles apareció el video de la anciana María Carlota Alfaro, convertida inmediatamente en estrella digital desde la cotidianeidad de lo superfluo.
“La abuelita” Carlota Alfaro mató a dos hombres, uno de 19 y otro de 51 años, que presuntamente formaron parte de un grupo invasor de su propiedad en Chalco, Estado de México.
A diferencia de Sara García y sus disparos en “Los Tres García”, el caso de doña Carlota es real, su grabación se compartió en plataformas digitales y se ha convertido en alimento del monstruo morboso que somos.
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Minuto a minuto aparecen detalles que nos ilustran sobre las historias y motivos de los protagonistas del doble asesinato en Chalco, a manos de una anciana mexiquense y vecina de Iztapalapa, en la Ciudad de México.
Carlota Alfaro es madre de un ex diputado por el PRD antaño detenido por violento y responsable de disparar al aire en plena borrachera, pero tal tema exige narración aparte…
Los ocupantes del domicilio donde ocurrió el ataque serían miembros de un “sindicato” de invasores, pero este asunto también demanda narrativa particular.
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Aquí comparto un rapido asomo en torno a lo ocurrido en Chalco:
a) Se trata de un acontecimiento lejano a toda novedad, pues padecemos invasiones de casas y terrenos en todas las regiones del país producto de un Estado fallido en materia de respeto a la ley, prevención del delito, procuración y aplicación de justicia.
Dicho de otro modo: en materia de invasiones, en nuestro país cada quien hace lo que se le pega su regalada gana, cada cual se defiende como Dios le da a entender y al final reina la impunidad cada vez más sangrienta.
b) Los elementos de Estado fallido son caldo de cultivo de confrontaciones violentas extremas entre particulares.
Don Alejo Garza Tamez (+), el 13 de noviembre de 2010 se enfrentó a zetas en su rancho “San José”, en Padilla, Tamaulipas, muriendo en la defensa de su propiedad.
Ahora María Carlota Alfaro mata a dos hombres en reclamo por la invasión de su casa.
Alejo Garza mató en defensa propia; Carlota Alfaro atacó de forma directa a personas desarmadas.
En ambos casos prevalece la ausencia del estado de Derecho.
c) Lo mediático se convierte en alimento del morbo colectivo en sustitución de la conciencia social.
En cuestión de horas o días, el tema de Carlota Álfaro será borrado del interés popular y otro acontecimiento ocupará las dominantes pantallas digitales.
d) “Con respecto a la justicia Aristóteles considera que la legalidad se asemeja a la justicia universal, o sea que quien respeta a la ley está obrando según la ley universal. Las acciones que provoquen daño intencional a otro son materialmente injustas, ya que si no se había deseado ni previsto perjudicar a los demás esta acción es muy distinta. Se puede decir que existe una sola virtud de la cual derivan todas las demás y ésta es la prudencia. Sócrates también sostenía que no existe ninguna virtud sin prudencia.” Tomado de: Aristóteles y la Ética – Segunda Parte | La guía de Filosofía
