Javier Pulido Biosca/Agencias
Desde que se planteó ante la opinión pública la desastrosa crisis financiera de Pemex, apareció Carlos Slim como generoso apoyo para sacar adelante a la ya quebrada empresa.
Pemex asignó a empresas de Grupo Carso por 1,991 millones de dólares americanos para la perforación de 32 pozos en el campo Ixachi es un signo inequívoco de que la reforma energética aprobada durante la administración del presidente Peña Nieto tenía una lógica de enorme peso: que Pemex no puede, ni debe, enfrentar sola el riesgo que hay detrás de la actividad petrolera.
Para nadie es un secreto que la realidad operativa y financiera de Pemex es apremiante en el sentido de que sus pasivos con proveedores siguen siendo excesivos, el tamaño de sus pasivos financieros es aún muy elevado; y el volumen de producción de crudo no logra mostrar signos de estabilización para colocarse en una trayectoria sostenida de crecimiento.
Por ejemplo, para el mes de agosto pasado Pemex reporta una producción promedio de 1 millón 373,000 barriles de petróleo crudo por día, prácticamente 100,000 barriles diarios menos que en el último mes del gobierno del presidente López Obrador.
Lo anterior, porque para que Pemex esté en condiciones de pagarle más adelante a Grupo Carso por los pozos que llegue a perforar como parte del contrato anunciado ayer, además de otros compromisos de la paraestatal, el gobierno federal ha tenido que realizar importantes esfuerzos presupuestales mediante la transferencia directa de alrededor de 1 billón 354,000 millones de pesos entre 2019 y 2025, además de significativos sacrificios fiscales por la reducción de la carga tributaria para Pemex.
En 2024, dio un golpe definitivo al adquirir Petrobal, el brazo energético de los Baillères, en 530 millones de dólares. Con ello, Slim entraba a yacimientos de la sonda de Campeche.
También adquirió la participación de Talos en el yacimiento Zama, siendo en la actualidad el mega yacimiento de Pemex, que es el único que tiene operando con socios privados, como son Grupo Carso y Wintershall Dea. El proyecto tendrá un financiamiento de hasta por 9 mil millones de dólares, donde también participarán Carso y Harbour.
En aquel entonces, 2021, Carlos Slim compró 49.9% de Talos México por 124.7 millones de dólares. Con esta participación se hizo de una participación del campo petrolero Zama. De hecho, el empresario mexicano ha buscado comprar por completo la petrolera de Houston, pero le han restringido la compra de acciones. Saben que Slim se los puede comer.
Contrato de 1,991 mdd para Ixachi
Ahora, Carlos Slim, a través de su Grupo Carso, informó de la asignación de Pemex a Grupo Carso de un contrato que establece que perforará y terminará hasta 32 pozos en tres años, pertenecientes al Campo Ixachi. Gasoductos, también.
Recordemos que Slim intercedió por los gasoductos privados durante el sexenio de López Obrador, cuando Manuel Bartlett, ex director de la CFE, no quería pagarles lo acordado. De hecho, Slim ganó el proyecto para construir un gasoducto de más de 400 kilómetros en el noreste del país y suministrar gas natural a las centrales de la CFE. Éste lo firmó con Manuel Bartlett.
El tema energético no le es ajeno a Slim. Ha invertido, comprado y ganado licitaciones con Pemex y CFE. Hoy en día es el socio privado más fuerte de Pemex.