MANLIO FABIO BELTRONES: DEL SALINISMO AL DERRUMBE DEL VIEJO PRI.

Manlio Fabio Beltrones fue, durante décadas, uno de los hombres más poderosos del #PRI. Gobernador, senador, operador político, negociador del Congreso y figura clave del partido… hasta que el propio PRI decidió expulsarlo de su bancada y empujarlo al borde del retiro.

Pero su historia no se entiende sin volver al año que marcó al país: 1994.
Cuando Luis Donaldo Colosio fue asesinado en Tijuana, Beltrones formaba parte del círculo cercano al salinismo. No fue acusado formalmente, pero su nombre aparece una y otra vez en investigaciones y crónicas del periodo, ese entramado de poder que sobrevivió al magnicidio y reconfiguró al PRI desde dentro.

Desde entonces, su figura quedó ligada al ala más dura del partido: el salinismo que, para muchos, nunca dejó de operar.

Durante el gobierno de Peña Nieto, Beltrones regresó al centro del poder como negociador clave de las reformas estructurales. Pero la relación terminó tensándose: en 2016 dejó la dirigencia del PRI tras una ola de derrotas electorales. Para entonces, el viejo priismo y el proyecto peñista ya no caminaban en la misma dirección.

A Beltrones lo acompañaron siempre las sombras:
• El reportaje de The New York Times en 1997 que lo vinculó —sin proceso legal— con Amado Carrillo Fuentes.
• La investigación en Andorra por depósitos ligados a su hija, archivada años después.
• La imagen del operador capaz de definir candidaturas, pactos y derrotas dentro del PRI.

En 2024 el PRI decidió no admitirlo en la bancada del Senado, una ruptura directa con la dirigencia de Alejandro “Alito” Moreno. Meses después, Beltrones anunció que se separaba de los trabajos internos del partido. Para 2025, pidió licencia indefinida como senador.

El operador más temido del priismo quedó fuera del tablero.

Hoy, ese viejo PRI se derrumba… y con él, sus últimos símbolos. 

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