- Aristóteles, filósofo griego
- El discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno quiso destacar que ser bueno o justo no viene de serie, sino que se adquiere con nuestros actos.
Por Daniel Pérez G.
Aristóteles fue el maestro directo de Alejandro Magno, aunque podría decirse sin miedo al error que, en cierta manera, enseña todavía a las generaciones presentes. El filósofo griego, que basó su investigación en la observación y en la experiencia para tratar de comprender la naturaleza, dejó una frase que tiene bastante aplicación práctica en la actualidad.
En el libro II de la ‘Ética a Nicómaco’, Aristóteles escribió: “Las virtudes morales se adquieren por la costumbre, no nacen en nosotros por naturaleza, sino que las perfeccionamos mediante el hábito”. ¿Qué quería decir con esto? Que la repetición crea un hábito y que ser bueno o justo no nos viene de nacimiento, sino que se adquiere con nuestros actos.
Todos tenemos emociones, aunque en ocasiones sea difícil ponerles nombre. En el día a día convivimos con la alegría, con la tristeza, con el miedo y con la preocupación. Pero no es de estas emociones de las que él habla, sino de virtudes como la valentía, la justicia, la generosidad, la puntualidad.
Lo que Aristóteles enfatizaba es que, mientras que las primeras vienen de fábrica a todas las personas, las segundas se aprenden. Para ser generoso, hay que ponerlo en práctica tantas veces hasta que sea algo inherente a nosotros. Igual con la puntualidad, con la justicia o con la valentía. Así, los actos se convierten en hábitos automáticos y lo que al principio podía ser forzado, ahora ya no lo es.
