Crónica de la caída de Marx Arriaga

  • Marx Arriaga y las razones explosivas de su despido de la SEP

La imagen que circula hoy en redes sociales marcará el fin de una era polémica en la educación pública de México: Marx Arriaga, atrincherado en su oficina, retando a elementos de seguridad a esposarlo mientras es desalojado del edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo que comenzó como un rumor a mediodía, se ha confirmado como uno de los ceses más turbulentos del sexenio. El hasta hoy Director General de Materiales Educativos no salió por la puerta grande, sino escoltado por la policía y en medio de acusaciones graves que van más allá de lo ideológico.

La tensión entre Marx Arriaga y la actual administración de la SEP, encabezada por Mario Delgado, llegó a su punto de quiebre este viernes 13 de febrero. Aunque el funcionario intentó enmarcar su salida como una persecución política por su defensa de los Libros de Texto Gratuitos, fuentes internas y documentos del Órgano Interno de Control revelan un panorama administrativo insostenible.

A continuación, presentamos la crónica de su caída y desglosamos las tres razones “explosivas” que detonaron la salida de Marx Arriaga de la institución que prometió transformar.

1. El escándalo del “Moche Revolucionario”
La causa más grave que aceleró su destitución tiene tintes penales. Según investigaciones en curso, Marx Arriaga habría instaurado un sistema de cobro de cuotas a sus propios colaboradores de confianza. Este esquema, bautizado irónicamente por los afectados como el “moche revolucionario”, consistía en retener o exigir una parte del salario mensual de los trabajadores de la Dirección de Materiales Educativos.

El objetivo de este dinero no era institucional. Los reportes indican que Marx Arriaga utilizaba estos recursos para financiar sus giras de activismo político y la conformación de comités paralelos a la estructura de la SEP. Esta práctica, violatoria de la Ley de Responsabilidades Administrativas, fue la gota que derramó el vaso para la Secretaría de la Función Pública, que ya tenía expedientes abiertos sobre el manejo de recursos en su área.

2. La exclusión sistemática de las mujeres
El segundo motivo golpea directamente la narrativa de igualdad de la Cuarta Transformación. A pesar del discurso público de inclusión, una auditoría de contenidos reveló que Marx Arriaga se negó reiteradamente a incorporar la perspectiva de género en los nuevos materiales educativos.

El caso más sonado es el del libro México: Grandeza y Diversidad para multigrado de primaria. Bajo la supervisión directa de Marx Arriaga, de aproximadamente 900 imágenes históricas incluidas, solo 9 correspondían a mujeres. Figuras clave de la historia nacional fueron borradas o minimizadas a simples menciones, como Sor Juana Inés de la Cruz, contradiciendo la política de igualdad sustantiva impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum. Esta resistencia a “feminizar” los libros de texto fue vista como un acto de incongruencia inaceptable para la nueva administración.

3. La “rebelión” interna y el atrincheramiento
Finalmente, la relación institucional estaba rota desde diciembre de 2025. Marx Arriaga había cruzado la línea de la disciplina institucional al convocar públicamente a una “rebelión” contra la propia SEP y su titular, Mario Delgado. Acusó a sus superiores de querer “privatizar” la educación y llamó a formar comités de defensa externos, actuando más como un líder opositor que como un funcionario de gobierno.

El desenlace de hoy fue la consecuencia lógica de esa insubordinación. Al ser notificado de su cese, Marx Arriaga se negó a entregar la oficina y se atrincheró en ella, lo que obligó a solicitar el apoyo de la policía de la CDMX para recuperar el inmueble. Los videos que ahora son virales muestran a un Marx Arriaga desafiante, gritando a los oficiales: “¡Quieren esposar a quien hizo los Libros de Texto Gratuitos, adelante!”.

Conclusión: El fin del “Arriaguismo”
La salida de Marx Arriaga cierra un capítulo de polarización extrema dentro de la SEP. Si bien él busca posicionarse como un mártir de la educación pública, las acusaciones de corrupción (el moche) y misoginia editorial (la exclusión de mujeres) pesan demasiado.

Hoy, la SEP recupera sus oficinas, pero el debate sobre el legado de Marx Arriaga apenas comienza. ¿Enfrentará cargos penales por el desvío de salarios? Por lo pronto, el “editor” de la Nueva Escuela Mexicana ha perdido su pluma y su puesto.

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