Hermann Hesse, escritor y poeta alemán: “Cuando realmente somos nosotros mismos, se crea el espacio necesario para que la gente adecuada llegue”

Por P. M.

    Los vínculos con nuestros allegados son más definitorios de nuestra persona de lo que podría parecer a simple vista.


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    Todo individuo de cualquier sociedad se define parcialmente por sus relaciones personales. Amistades, compañeros de trabajo, familia o pareja son algunos de los elementos que nos acompañan día a día. En nuestra responsabilidad se encuentra cuidar dichos vínculos con atención y tiempo, de manera que el apego que nos une se mantenga fuerte ante diferentes situaciones.

    Sin embargo, son precisamente estos allegados los que también deben velar por nuestro bienestar, en un escenario bilateral en el que ambas personas nos encontremos en paz y satisfechas. Si bien es una reflexión que puede parecer sencilla a simple vista, en realidad esconde una profundidad mayor, teniendo en cuenta la complejidad real que suponen las relaciones humanas.

    Figuras de la filosofía y la cultura han debatido sobre este asunto en múltiples ocasiones, dejando varias ideas esculpidas en sus obras como parte de su legado para las generaciones venideras. Uno de ellos es el escritor y poeta alemán Hermann Hesse, que presentaba ideas muy claras al respecto. “Cuando realmente somos nosotros mismos, muchas personas se alejan, pero esto crea el espacio necesario para que la gente adecuada llegue”, defendía el autor.

    Mejor solo que mal acompañado

    Esta no se trata de una frase literal del escritor, sino de una paráfrasis más actual que define muchas de las ideas que sí dejó en muchas de sus obras. Y es que la influencia social que puede presentar una persona en su entorno puede empujar inconscientemente a cambiar elementos de nuestra personalidad o, en su defecto, fingir ciertos aspectos que se perciban con mayor aceptación a nivel general.

    Es por ello que una buena compañía implica, entre otras razones, que abrace nuestra forma de ser y la respete de una forma igualitaria. En este sentido, contar con unos allegados comprensivos y empáticos no solo genera un mejor ambiente social, sino que presenta unos beneficios muy significativos en cuanto a nuestra propia salud mental, tal y como la ciencia ha demostrado en numerosos estudios.

    Si no somos capaces de sentir esa sensación en algunos círculos, la soledad es una mejor opción. Nuestro tiempo es finito, y valorarlo también implica saber con certeza con qué personas quieres invertirlo. Una relación vacía en la que no podemos ser nosotros mismos no merece demasiado la pena, tratándose únicamente de una ficción.

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