Veracruz, Ver.- A poco menos de 3 años de iniciar el proceso de construcción de la planta cervecera Constellation Brands, que según prometieron sería la obra más grande del Estado en los últimos tiempos, las constructoras veracruzanas han sido desplazadas.
El 4 de septiembre de 2023, durante una visita que hiciera el vicepresidente de Asuntos Corporativos de Constellation Brands, Bernardo Martínez Aguirre, a la planta de Vargas, en el municipio de Veracruz, la promesa de 2 mil empleos directos y 12 mil 400 durante la construcción, resultó ser una mentira, pues poco a poco comenzaron a llegar trabajadores de la construcción de otros Estados.
“Nos prometieron desarrollo, pero el trabajo se lo llevan otros”, es el reclamo de trabajadores de la construcción de Veracruz quienes están sufriendo el desplazamiento, por lo cual piden la intervención de la Gobernadora de Veracruz Rocío Nahle García, en ajusto y legal reclamo de la mano de obra veracruzana.
En medio de la expectativa de crecimiento económico que ha generado la llegada de grandes inversiones al Estado, este sector clave de la economía veracruzana ha comenzado a levantar la voz.
Empresarios de la construcción locales denuncian que las oportunidades de trabajo prometidas para empresas del Estado simplemente se están cerrando.
Lo que debía convertirse en una ola de desarrollo para proveedores y constructoras veracruzanas se ha transformado en una cadena de contratos otorgados a compañías foráneas, dejando fuera a quienes por décadas han construido infraestructura en la entidad.
La inconformidad ha crecido particularmente en torno a proyectos industriales de gran escala, como la nueva planta de Constellation Brands, una de las inversiones privadas más importantes anunciadas para Veracruz en los últimos años.
Los directivos de Constellation Brands prometieron participación local y total, pero de acuerdo con representantes del sector constructor, durante las etapas iniciales de estos proyectos se habló de integración regional, participación de proveedores locales y generación de empleo directo para empresas de la entidad, pero nada de eso se ha cumplido.
Sin embargo, afirman que en la práctica los contratos más relevantes han sido adjudicados a compañías externas. “Nos dijeron que habría oportunidades para las empresas veracruzanas, que se iba a impulsar la economía local. Pero hoy vemos como las obras se asignan a empresas de fuera mientras nosotros seguimos esperando”, comentó un empresario constructor.
La inconformidad va en aumento y eso sin contar a comuneros y propietarios rurales que ven que la compañía ha incumplido acuerdos de cuidado al medio ambiente.
La inconformidad está a punto de detonar en movilización social, debido a que en la época del gobernador Cuitláhuac García todo se les toleró, pero la creciente molestia amenaza con escalar de nivel.

