- En el Día Internacional de la Mujer, la lucha también es por la verdad y la justicia para las mujeres periodistas que fueron silenciadas por ejercer su labor.
Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la exigencia de derechos, igualdad y seguridad para las mujeres también pasa por recordar a quienes fueron asesinadas por ejercer el periodismo en México, uno de los países más peligrosos para esta profesión.
Las periodistas no solo enfrentan los riesgos propios del ejercicio informativo en contextos de violencia, corrupción e impunidad, sino también las agresiones derivadas de la violencia de género que persiste en distintos ámbitos de la vida pública.
A lo largo de los años, diversas mujeres periodistas han sido asesinadas por cumplir con su labor de informar. Sus casos, algunos marcados por la impunidad, se han convertido en símbolo de la lucha por la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a estar informada.
Entre las periodistas asesinadas en México se encuentran:
– Yolanda Ordaz de la Cruz — asesinada en 2011.
– Regina Martínez Pérez — asesinada en 2012.
– Anabel Flores Salazar — asesinada en 2016.
– Miroslava Breach Velducea — asesinada en 2017.
– Alicia Díaz González — asesinada en 2018.
– Norma Sarabia Garduza — asesinada en 2019.
– María Elena Ferral Hernández — asesinada en 2020.
– Yesenia Mollinedo Falconi — asesinada en 2022.
– Sheila Johana García Olivera — asesinada en 2022.
– Avisack Douglas- asesinada en 2025
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Detrás de cada nombre hay una historia de valentía, de compromiso con la verdad y de un trabajo periodístico que incomodó al poder, a la corrupción o a la delincuencia.
El caso de María Elena Ferral Hernández, periodista veracruzana asesinada el 30 de marzo de 2020 en Papantla, se ha convertido en uno de los emblemas de la lucha contra la impunidad en crímenes contra periodistas. Su asesinato no solo impactó al gremio periodístico, sino que evidenció los riesgos que enfrentan quienes ejercen el periodismo en regiones donde la violencia y los intereses políticos convergen.
A cinco años de su asesinato, familiares, colegas y organizaciones continúan exigiendo verdad, justicia y garantías de no repetición, recordando que la violencia contra periodistas es también un atentado directo contra la democracia.
En este contexto, la Red en Memoria y Lucha de Periodistas Asesinados ha mantenido viva la exigencia de justicia, buscando que los casos no queden en el olvido y que las autoridades cumplan con su responsabilidad de investigar y sancionar a los responsables.
Este 8M, la memoria de las periodistas asesinadas se convierte también en una forma de resistencia. Recordarlas es defender la libertad de expresión, exigir condiciones seguras para el ejercicio del periodismo y reiterar que ningún crimen contra la prensa debe quedar impune.
Porque mientras no haya justicia para las periodistas asesinadas, la herida seguirá abierta.
