Derrame de hidrocarburos y playas veracruzanas: choque brutal de varios mundos…

CLAROSCUROS

José Luis Ortega Vidal

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Un elemento fundamental de análisis en torno al derrame de hidrocarburos en el golfo de México, denunciado desde el pasado primero de marzo, estriba en abordar este trágico suceso más allá de la noticia simple o el reportaje riguroso que no rebasa el nivel periodístico.
Además de la ruta geográfica del petróleo derramado en Tabasco, debemos establecer puntos clave en los mapas culturales y ecológicos afectados.
Estamos ante ciento setenta kilómetros de litorales entre Tabasco y Veracruz, dañados por el chapo.
Al mismo tiempo, en el caso de la Sierra de Santa Martha nos topamos con pueblos indígenas –nahuas y zoque-popolucas- que numerosas ocasiones han protestado por afectaciones -desde mega proyectos macroeconómicos y de infraestructura- a su hábitat y a su cosmovisión, donde se incuba la relación Ser Humano-Naturaleza desde una perspectiva muy antigua de respeto mutuo.
Mecayapan, Tatahuicapan y Pajapan son municipios nahuas colindantes con la industrializada ciudad y puerto de Coatzacoalcos.
Estos pueblos originarios, además, forman parte de la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas, cuyas playas en Catemaco, San Andrés Tuxtla, Lerdo, Angel R. Cabada, también están contaminadas de petróleo.
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El modelo de economía comunitaria de las culturas prehispánicas se caracterizó por el respeto, el cuidado de los tiempos, ciclos, límites marcados por los nichos ecológicos para permitir al hombre acceder a la fauna y flora proveedora de sus alimentos.
Aún hoy, aunque en condiciones cada vez más cercanas a su extinción, existen grupos sociales indígenas -con aliados mestizos- abocados a la defensa de la naturaleza en la sierra sureña caracterizada por bosques y selva tropicales; los últimos hacia el norte del continente americano.
Un caso emblemático de la defensa del entorno natural ocurrió unas cuatro décadas atrás con el rescate de los manglares en la laguna del ostión –entre Pajapan y Coatzacoalcos-, lo que contribuyó a frenar la extinción del cangrejo azul.
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El derrame de petróleo proviene de una visión del mundo radicalmente distinta, surgida desde el modelo capitalista donde la naturaleza no es observada con respeto sino como proveedora de materia prima destinada al enriquecimiento económico de unos cuantos, por el enriquecimiento económico en sí mismo; en la praxis se atenta contra la naturaleza con el objetivo de ser rico, por el simple hecho de ser rico…
Que Carlos Marx perdone tremendo reduccionismo, pero en Wall Street no están informados -porque no les interesa- sobre los daños a lanchas, redes y la piel de pescadores que recogen chapo a mano limpia en algún punto del “Gulf of America”, Donald Trump dixit.
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Para el capitalismo -y su más reciente evolución vía la revolución tecnológica y digital- el derrame de hidrocarburos –hoy sabemos que ocurrió desde el barco de una empresa privada frente a las costas de Tabasco-, resulta pecata minuta.
Desde los escritorios de dueños y administradores del barco, así como para PEMEX, el derrame representa pérdidas económicas que pagará alguna aseguradora…
Así de simple…
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En contraste, para miles de pescadores –indígenas, afrodescendientes, mestizos- la presencia de chapo y petróleo en el mar pone en riesgo su modo de vida de origen milenario al dañar gravemente manglares, arrecifes, peces, tortugas, aves, flora, con las cuales conviven día con día y de cuyo manejo se alimentan.
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Las playas junto a la sierra de Santa Martha son punto de arribo de tortugas lora, laúd, caguama, carey, verde y prieta para anidar y desovar entre los meses de abril a septiembre y octubre.
Resulta evidente que, de no limpiarse a fondo el mar y las playas afectadas, las tortugas morirán en el intento por cumplir su meta vital.
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Una pregunta para especialistas: ¿Las tortugas podrían modificar su ruta y buscar otras playas lejos del sur contaminado para salvarse y salvar a sus crías?
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Existen nueve campamentos tortugueros en las poblaciones de Agua Dulce -Lerdo de Tejada-; Punta Puntilla -Ángel R. Cabada-; Toro Prieto -San Andrés Tuxtla-; Barra de Sontecomapan y Capulteolt –Catemaco-; El Salado y Los Arrecifes -Mecayapan-; Zapotitlán y Peña Hermosa -Tatahuicapan de Juárez-.
Aunque no ha comenzado la temporada de anidación, dos tortugas murieron a causa del derrame de hidrocarburos.
Las playas de Jicacal, Playa Linda y Peña Hermosa, en el municipio de Pajapan, han sido cerradas…
CONTINUARÁ

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