In Memoriam
- Habermas: un filósofo cívico y partidario de la causa de la civilización frente a la destrucción, la sospecha y la duda
- Su razón no fue la instrumental, sino la lingüística, comunitaria y comunicativa, que abre el camino a la emancipación del ciudadano
Javier Gomá
Jürgen Habermas es uno de los últimos grandes del pensamiento contemporáneo, probablemente sin heredero, que incluso en nuestros tiempos fragmentarios, recelosos y descreídos, se atreve a proponer una Gran Filosofía.
Por contraste con los pensadores franceses de su época (Derrida, Foucault, Deleuze), es un firme creyente en los valores de la Ilustración y comprometido con la razón (Habermas destacó este contraste con el pensamiento francés en su libro Discurso filosófico de la modernidad, de 1985).
Ahora bien, la razón por la que aboga no es la famosa “razón instrumental”, que según Weber era la única razón moderna y que llevó a la Escuela de Fráncfort a caer en contradicciones y misticismos. Habermas criticó duramente esta razón instrumental ya en su primer gran libro, Conocimiento e interés (1968).
Su razón no es esta razón instrumental (individual, positivista, controladora), sino una razón lingüística, comunitaria y comunicativa,que abre el camino a la emancipación del ciudadano.
Esta clase de racionalidad colectiva es expuesta con mucha amplitud en su Teoría de la acción comunicativa (1981), donde, en diálogo con otros filósofos y sociólogos, formula su utopía de una “situación ideal del habla”.
Por tanto, filósofo con visión totalizadora, ilustrado, propositivo, defensor de la racionalidad ética-política, y con ideal emancipador. Es un filósofo cívico y partidario de la causa de la civilización, lo que lo singulariza en un pensamiento contemporáneo que con frecuencia tiende a la destrucción, la sospecha, la duda, el nihilismo y los minimalismos.
Javier Gomá es filósofo, escritor y director de la Fundación Juan March
