Pescadores y restauranteros de Veracruz siguen sufriendo por la baja afluencia en las playas derivado del derrame de petróleo.

  • Pescadores y restauranteros de Veracruz piden despensas para poder comer ante la falta de turismo y ventas por el derrame petrolero en el Golfo de México.

Agencias

Veracruz, Ver. – Mesas y sillas vacías, varios cocos sin cortar, el caballo de los recorridos en la playa amarrado a una palmera… la familia Ramos, que atiende el restaurante “Mariscos Bellos Jicacal” en Pajapan, Veracruz, lleva días varada.

Solo saben que, por una mancha negra que hace un mes llegó del mar, las altas ventas y turistas que esperaban para esta Semana Santa no están arribando, a pesar de la limpia a marchas forzadas del sargazo con partículas de chapopote que realizan unos cien locatarios contratados por Petróleos Mexicanos (Pemex).

El Golfo de México es una zona de producción petrolera, donde suelen haber derrames con poco o alto impacto, como el reportado en junio de 1979 en el pozo Ixtoc en la sonda de Campeche o el de abril de 2010 tras la explosión de una plataforma de British Petroleum frente a costas de Florida. Desde la palapa del restaurante, Senorina señaló hacia altamar y comentó que por allá había una plataforma petrolera, que a lo mejor fue eso. El señor Raúl Ramos asintió y agregó que llevaba como unos cinco años, pero que la quitaron a finales de febrero.

El Grupo Interinstitucional del Gobierno federal aún indaga entre 13 buques sospechosos y chapopoteras naturales la causa del derrame petrolero que, entre corrientes marinas y frentes fríos, ya se extiende en más de 900 kilómetros desde el norte de Tabasco hasta Soto la Marina, al sur de Tamaulipas, con posible origen en campos petroleros de Campeche, una chapopotera frente a Coatzacoalcos y un buque, cuya empresa no ha sido identificada. Ante indagatorias de organizaciones civiles como CartoCrítica sobre una posible relación con un ducto de Pemex en Cantarell, Campeche, la petrolera lo ha negado.

Pero lo seguro es que a partir de marzo, ahí en Pajapan, todos los días sigue saliendo chapopote en la playa, dijo el señor Raúl Ramos. Por fragmentos, pero de manera constante. La red del Corredor Arrecifal del Golfo de México documentó a partir del monitoreo de locatarios que el primer reporte de chapopote en la costa fue el 13 de febrero en Sánchez Magallanes y Paraíso, Tabasco, y el último ha sido el 30 de marzo en playa La Pesca, en Soto la Marina, Tamaulipas. El mayor derrame en la historia de México, el del pozo Ixtoc en 1979, duró casi un año y se expandió hasta Texas.

“Ni una sola persona viene a tomar un refresco ni un coco, nada, ni para sacar para la comida, para el día. No hay nada de venta, se murió la venta aquí en la playa”, afirmó desesperado Raúl, en la playa Jicacal en Pajapan, Veracruz.

Su hijo, Edgar Ramos, añadió que anteriormente habían visto otros derrames petroleros, pero nunca de esa magnitud ni alcance de afectaciones a toda la cadena económica de la zona costera.

“En esta fecha es cuando más turismo entra a nuestra comunidad, a nuestro sector. Pero por esta contingencia que hubo el turismo para, dejan de llegar a nuestras playas”, aseguró el joven. Este miércoles 1 de abril informó por WhatsApp que seguía llegando poco el sargazo, mas no los turistas.

Edgar lo explicó de una manera integral: el mayor daño por el derrame petrolero en aguas de Campeche y el puerto de Coatzacoalcos fue el ecosistema marino. A partir de ahí, se afectó lo demás: la pesca, el turismo, los restaurantes, los paseadores de lancha, los bananeros y sus ingresos para poder subsistir.

“Buscamos la forma de sobrellevar, la manera de poder seguir adelante. Exhortamos al turismo para que lleguen, vamos hacer lo posible por mantener las playas limpias”, comentó.

El señor Raúl Ramos llegó a ver en la televisión que cuando hubo damnificados por el huracán Otis en Acapulco, Guerrero, la gente de algunas colonias recibió ayuda. Ahora él es el afectado y lamenta que las autoridades no les lleven siquiera una despensa, pese a llevar paradas las actividades durante un mes.

“Que la gente se rasque como pueda, pues no es el caso, la cuestión es que como autoridad debería dar frente. Toda la comunidad vivimos de lo mismo”, expresó.

De acuerdo con el monitoreo comunitario de la red del Corredor Arrecifal, de 96 sitios con afectaciones de Tabasco a Tamaulipas, más de 50 se reportan sin atención y en 14 sitios la limpieza ha sido realizada por las propias comunidades, como el caso de Los Arrecifes, Veracruz, una zona tortuguera.

Durante un recorrido en la playa de Coatzacoalcos y Barrillas con la Secretaría de Medio Ambiente Alicia Bárcena, el Subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental de Pemex, Miguel Ángel Miranda, dijo que van a estar monitoreando frentes fríos para que ya el mar adentro y las playas estén limpias. “Estamos recogiendo sargazo, basura, todo pues”, dijo.

La habitante de Pajapan, Maribel Cervantes, aseguró que solo se enfocan en limpiar la arena, pero “qué pasa con tanta lesión social que están padeciendo los laguneros, los pescadores y las vendedoras, las señoras grandes que es su vida y no saben cuándo pueden vender algo saludable”.

El miércoles 1 de abril la Presidenta Claudia Sheinbaum expuso que se está trabajando en contener cualquier brote adicional de contaminación; se sigue indagando con imágenes de satélite la primera fuente y, a un mes de los reportes de derrame en las costas, anunció el apoyo de Bienpesca por 15 mil pesos a más de 3 mil pescadores de Tabasco y Veracruz, sin contar a los de Tamaulipas.

Las afectaciones ya no solo son ambientales y económicas, también psicológicas y a la salud gastrointestinal por el consumo de producto contaminado o exposición a los químicos del hidrocarburo, de acuerdo con los testimonios de habitantes de la costa emitidos durante el webinar de la red Corredor Arrecifal el 31 de marzo pasado.

Caída de ventas en mercado
La presidencia municipal de Pajapan, al sur de Veracruz, anunció el de 3 marzo, un día después de la llegada de hidrocarburo a las playas de ahí, que Pemex iniciaría un censo de afectados en la zona costera, dirigido a pescadores y laguneros de la Laguna del Ostión, a propietarios de restaurantes y a vendedores ambulantes; censo en el que la familia Ramos dijo no haber sido convocada.

“Entendemos que su sustento diario proviene del mar y la laguna, por lo que este censo es el primer paso para garantizar una ayuda justa”, aseveró el Alcalde José Luis González.

El Ayuntamiento también prohibió la venta de mariscos del mar en el mercado del municipio, donde las comerciantes suelen vender camarón, filete o tentáculo desde muy temprano luego de proveerse, por ejemplo, del producto de Edith de la Cruz, una comerciante de bodega de pescados y mariscos, cuyo local se ubica a unas calles del mercado.

“Al afectarse el comercio esto se viene para abajo porque habemos muchas familias que dependemos de las ventas. Aquí en el pueblo la mayoría somos comerciantes, algunos son vendedores, otros son pescadores y él (José Luis González, Alcalde de Pajapan), al parar la pesca, para la economía y no hay fuente de ingresos para sostener a la familia. Nosotros que tenemos a hijos estudiando, cómo, y no tenemos ni un apoyo por parte de ninguna autoridad”, aseguró Edith dentro de su local vacío.

Y comentó lo que se observa a unos 13 kilómetros lejos de la costa: “Las ventas cayeron a más de un 80 por ciento, el mercado está casi vacío. Las vendedoras de marisco han dejado de laborar, de vender”.

Para ella, parte del problema es la desinformación por parte de la presidencia municipal, ya que, explicó, la mayoría de su producto está limpio porque la mojarra, la tilapia y camarones vienen de criaderos que se importan de la Ciudad de México y que ella recoge en el municipio vecino de Minatitlán.

“Con todo esto la gente ya tiene miedo de comer, no sabe si está o no contaminado”, expuso.

Elena Martínez, de la cooperativa ecoturística la Laguna del Ostión, comentó en la playa Jicacal que el compromiso con los restauranteros es manejar solamente productos de criadero. Por el momento, no ofrecerán los pescados de temporada como el pámpano, el róbalo y la sierra, especies que provienen directamente del contaminado Golfo de México.

“Nuestras palapas se ven vacías y no es algo que normalmente pasa; sí tiene una repercusión, un impacto muy fuerte porque mucha gente está con la incertidumbre. Mucha gente que año con año nos visita está preguntando si puede meterse al agua, está la duda de si vienen y en qué condiciones. Pueden tener la certeza de que lo que vamos a manejar son productos cien por ciento seguros”, aseguró.

Por su parte, la vendedora Edith solicitó un estudio de laboratorio del ostión de concha para que salubridad le otorgue un certificado de la calidad del producto; así sus clientes constatarán que viene de criadero libre de petróleo.

“El Alcalde dice que no se vendan mariscos, pero no explicó que hay mariscos de criadero como el camarón que nosotros estamos vendiendo, son productos congelados de criaderos grandes que no tocan el mar”, insistió.

Está tan segura de que su producto está libre de contaminantes que lo comen ella y sus hijos. Y es que Edith suele viajar a las tres o cuatro de la mañana de Pajapan hacia el municipio de Minatitlán para surtirse de los pescados y mariscos que ya llegan congelados y empacados de las bodegas de la capital del país. Luego, alrededor de las seis de la mañana, lo reparte a las vendedoras del mercado del municipio.

Pero en estos días todo está estancado, al grado de que ha tenido que regalar mercancía o incluso tirarla.

“Las ventas bajaron por los suelos”, dijo.

Sin apoyo a restaurantes y servicios turísticos
La pescadora de la cooperativa Las Bonitas en Alvarado, Veracruz, Nancy Ochoa, comentó que en los censos les piden que evidencien su afectación como presentar el arte de pesca o el motor de lancha contaminado, pero justo han dejado de usarlas para no mancharlas más “porque nosotras tenemos que comprarlas, no nos la regalan” y algunos ya están capturando con línea de mano y en distancias muy lejanas, por jornadas muy largas, para seguir teniendo sustento.

A través del Programa de Apoyo a la Comunidad y Medio Ambiente (PACMA) se invertirá un monto de 15 millones de pesos para la adquisición de artes de pesca y mediante Bienpesca, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) anunció un apoyo de 15 mil pesos a 3 mil 679 pescadores de Tabasco y Veracruz que resultaron afectados por el derrame.

Eso excluye a los cientos que, sin estar registrados, también viven del mar mediante la venta de pescados y mariscos o al ofrecer servicios turísticos, como José Manuel Gutiérrez, quien se dedica a atraer turistas que arriban en lancha al embarcadero en Pajapan.

“Había más personal en todos los restaurantes, pero como no hay mucho turismo, algunas personas se están empezando a retirar o los están turnando día con día. Algunos se salen porque no les conviene, otros prefieren venir solo fines de semana porque no hay nada de venta”, compartió el joven.

En la decena de restaurantes de las playas de Pajapan la incertidumbre ha frenado las hasta 50 plazas de trabajo que suelen abrirse en esta temporada para locatarios de Jicacal, de San Juan y otras localidades del municipio veracruzano.

Eunices Contreras, pescadora de una cooperativa en Los Arrecifes, al sur de Veracruz, contó que así como los mismos locatarios se organizaron para limpiar sus playas llenas de chapo y quemar sus redes arruinadas, también se han unido ante la falta de ventas, de turismo y de apoyo gubernamental en esa comunidad apartada entre la sierra y la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas.

“Nosotros nos organizamos con pequeños ahorros que hacemos en la cooperativa y cada cierto tiempo les preguntamos a nuestros integrantes cómo están. No es una gran cantidad, es lo que puede hacer la cooperativa. Solamente consumimos (pescados) y se lo vendemos a dos o tres personas y con eso podemos subsistir prácticamente para lo básico”, expuso.

Es justo lo contrario a lo que esperaban para esta temporada alta de Cuaresma y vacaciones de Semana Santa. Es una fecha que anhelan cada año porque al día un pescador puede ganar hasta dos mil pesos, estimó. Entre marzo y mayo la producción al mes es de alrededor de 40 mil pesos.

“Pero nos llega esto y nos devasta. Ahorita no está habiendo nada, al contrario, son pérdidas, son gastos, son deudas y no tenemos apoyo de la Gobernadora (Rocío Nahle) ni de ninguna dependencia”, expuso la pescadora Eunices el miércoles 25 de marzo.

Ante la cámara y micrófono de la Unidad de Datos de SinEmbargo la pescadora de Los Arrecifes, Eunices Contreras, cuestionó: “¿Adónde acudimos?, ¿qué hacemos? Porque pagamos permisos de pesca, pagamos certificados marítimos, matrículas; tenemos todo en regla y resulta que en estos casos no hay responsables”.

David Martínez, pescador e integrante de la brigada limpieza en playas de Pajapan, dio una posible respuesta: “Hay que ser solidarios con la gente, estos municipios están pasando por una etapa de crisis, yo invito a los turistas que vengan a las playas, pueden estar en las palapas, no hay pestilencia, hay marisco que vienen de vivero y son consumibles”.

opinionciudadana.com.mx

Deja un comentario