La gobernadora Rocío Nahle salió a presumir que “renegoció” la deuda con BANOBRAS y que ahora la absorbió BBVA con mejores tasas. Suena bien pero no lo es.
Traducido a lenguaje simple: el gobierno decidió dejar de deberle a un banco público —que no tiene fines de lucro como tal y está hecho para apoyar a los estados— para ahora deberle a un banco privado. Es decir, pasar la deuda de lo público… a un negocio.
¿Dónde está el detalle?
Que ese “nuevo acreedor”, BBVA, no es cualquier banco en Veracruz. Es el mismo al que, desde que llegó Nahle, le entregaron:
• La nómina de los trabajadores del gobierno
• Los seguros de varias dependencias
• Y ahora… también la deuda pública
Eso, más que eficiencia, se llama concentración.
¿Y qué gana el gobierno con esto?
Primero, control y cercanía financiera. Tener todo en un solo banco facilita operación… pero también genera una relación de dependencia directa. El banco gana un cliente gigante y el gobierno un “aliado” financiero con el que todo pasa por la misma ventanilla.
Segundo, márgenes poco visibles. Las renegociaciones no solo se tratan de tasas; incluyen comisiones, condiciones, plazos y letras chiquitas que no se han transparentado.
Tercero, poder político-financiero. Cuando concentras nómina, seguros y deuda en un solo banco, le das una posición dominante dentro del gobierno. No es solo un proveedor, es un actor con influencia real.
Lo delicado es que no hay información pública detallada que permita confirmar que esta fue la mejor opción posible. No se ha explicado si hubo otras ofertas, si se compararon condiciones o si simplemente se eligió al banco BBVA con el que ya venían trabajando.
Rocío Nahle dice “no estamos adquiriendo nueva deuda” es técnicamente cierta… pero engañosa. La deuda sigue ahí. Solo cambió de dueño. Y ahora ese dueño es un privado que, casualmente, ya es el banco consentido del gobierno.
Cuando un gobierno renegocia una deuda, no debería haber ningún “beneficio personal” para funcionarios, pero en la práctica, si no se explican bien las condiciones, pueden esconderse beneficios indebidos. ¿Dónde? en comisiones infladas, contratos, acciones, intereses por manejo de cuentas que no son reportados o acuerdos futuros.
Al final, la pregunta no es si bajaron las tasas. La pregunta es: ¿por qué todo en Veracruz empieza a pasar por el mismo banco?