- La técnica usada para explotar shale gas ha sido señalada por generar daños al medio ambiente
Pablo Rodríguez
El gobierno de Claudia Sheinbaum analiza la posibilidad de utilizar el fracking, o fracturación hidráulica, para la explotación de shale gas, aunque la última palabra la tendrá un comité de especialistas que evaluará posibles daños al medio ambiente.
El fracking es una técnica utilizada para extraer petróleo y gas natural atrapados en formaciones rocosas profundas, sin embargo esta práctica es cuestionada por sus efectos ambientales.
El método más conocido consiste en perforar el subsuelo e inyectar a alta presión una mezcla de agua, arena y químicos para fracturar la roca y liberar hidrocarburos.
El origen de fracking y sus impactos ambientales
Su origen se remonta a finales de la década de 1940 en Estados Unidos, aunque su expansión a gran escala ocurrió a partir de la década de 2000, cuando permitió explotar yacimientos no convencionales como el gas de lutita o shale gas.
Sin embargo, organizaciones como Greenpeace han advertido que el fracking implica riesgos significativos.
Entre los que destacan el consumo intensivo de agua, que puede alcanzar entre nueve mil y 29 mil metros cúbicos por pozo, la posible contaminación de aguas superficiales por el uso de sustancias químicas, así como la emisión de metano, un gas de efecto invernadero.
De acuerdo con un análisis realizado de la Alianza Mexicana contra el Fracking y del Center for Biological Diversity, el proceso también puede generar afectaciones al suelo, pérdida de biodiversidad, fragmentación de hábitats y en algunos casos, sismos asociados a la inyección de fluidos en el subsuelo.
A pesar de estos señalamientos, el fracking ha sido clave para incrementar la producción energética en países como Estados Unidos, donde ha contribuido a reducir la dependencia de combustibles como el carbón.
Además, avances tecnológicos han mejorado la eficiencia del proceso, mediante la automatización, el monitoreo en tiempo real y el uso de inteligencia artificial para optimizar la fracturación.
También se han desarrollado tecnologías orientadas a disminuir su impacto ambiental, como el reciclaje y tratamiento del agua utilizada, la electrificación de equipos para reducir emisiones y la fracturación con dióxido de carbono (CO₂), que busca sustituir parcialmente el uso de agua.
En países como Reino Unido, el fracking fue suspendido en 2019 tras reportes de actividad sísmica en las zonas donde se realizaba. En septiembre de 2022 se levantó temporalmente esta suspensión; sin embargo, pocos meses después se volvió a implementar la prohibición de esta práctica.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha descartado el uso del fracking tradicional para la explotación de gas de lutita, al señalar que utiliza grandes cantidades de agua y químicos que afectan el subsuelo y dificultan su reciclaje.
No obstante, ha reconocido el avance de nuevas tecnologías que podrían representar alternativas, como el uso de compuestos biodegradables y el empleo de otras fuentes de agua que no sea la dulce.
“Todo eso queremos que nos lo digan los expertos; qué tipo de químicos se deberían de usar y en su mayoría deben permitir el reciclaje del agua y qué tipo de agua debe utilizarse”, expresó la mandataria.

