Anatomía de una guerrilla criminal en Veracruz: por qué Sangre Nueva Zeta no muere tras caída de El Bukanas

  • El Bukanas en la celda, pero su “guerrilla” criminal aún domina la sierra de Veracruz y Puebla

Por Luis Ferrer

(Imagendelgolfo). – Aunque el máximo capo de Sangre Nueva Zeta, Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas duerme en una celda, el corredor que une a la Sierra de Zongolica con el Triángulo Rojo poblano permanece bajo el yugo de una “guerrilla” criminal que ha perfeccionado el modelo de franquicias autónomas.
De la pirámide a la fragmentación
El surgimiento de Sangre Nueva Zeta es el resultado directo de la atomización de Los Zetas. Según Víctor Manuel Sánchez Valdés, especialista en seguridad y doctor por el CIDE, esta organización ha logrado consolidar un control territorial que ignora las fronteras estatales. Su dominio se extiende por Córdoba, Orizaba, Acultzingo, Maltrata, Omealca y Tierra Blanca, en Veracruz; penetra en el
corazón de Puebla con Tepeaca, Tecamachalco, Cholula y alcanza nodos logísticos en Tlaxcala como Apizaco y Huamantla. Reportes de Lantia Consultores confirman que esta estructura ya tiene presencia operativa en cuatro estados: Coahuila, Tamaulipas, Veracruz y Puebla, con incursiones recientes en los límites con Hidalgo detectadas por inteligencia estatal.

El negocio heredado, la simbiosis con Pemex
La detención de figuras clave como Genaro N, alias “El General”, “El Mamer” o “El Secre” no desmanteló las redes de extracción. Los mandos medios y las redes familiares de los líderes presos heredaron los contactos operativos dentro de Pemex. Esta herencia asegura que el flujo de combustible robado sea ininterrumpido. Hoy, el enemigo no tiene un solo rostro mediático; es una red de líderes locales que conocen cada brecha, cada ducto y, sobre todo, cada debilidad de la vigilancia federal en la serranía.
El modelo de franquicia y la alianza con el CJNG Sangre Nueva Zeta mutó para sobrevivir. Abandonó la estructura piramidal, fácil de decapitar por el Estado, para adoptar un modelo de células autónomas que operan como franquicias. Este sistema les ha permitido diversificación, expandir sus ingresos
hacia el secuestro, el tráfico de migrantes y la producción de cristal.También protección. Establecer temporalmente pactos regionales con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), blindando
sus operaciones frente a otros grupos rivales.
De paso, Sangre Nueva Zeta ha podido mantener búnkeres de armas largas y flotas de pipas que circulan bajo el amparo de
una red de “halconeo” que permanece intacta. Para el Gobierno de Puebla, su captura fue un hito; para el transportista que cruza las cumbres de Maltrata y sigue pagando derecho
de paso, la caída del capo es solo una anécdota en una geografía donde el crimen ya no necesita a un solo jefe para imponer su ley.

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