La Columna
Por Fanny Yépez
La sólida estructura priista superó el impacto de los programas sociales
En Veracruz, continúan las divisiones internas y deficiente operación política
Malos augurios para Morena la paliza que les dio el Partido Revolucionario Institucional en el estado de Coahuila. Casi al dos por uno gano el tricolor las 16 diputaciones locales en ese estado del norte del país.
La derrota de Morena en Coahuila, donde el PRI obtuvo el triunfo en los 16 distritos de mayoría, proyecta para el futuro del partido guinda la necesidad de replantear sus estrategias de selección de candidatos, superar divisiones internas y mejorar su estructura de organización territorial.
Pero otros que también resultaron afectaos en la contienda en Coahuila, fueron el PAN, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde estos institutos políticos están en inminente riesgo de perder su registro y financiamiento a nivel estatal en Coahuila.
Tras los comicios locales, los tres partidos obtuvieron menos del 3% de la votación total, que es el umbral mínimo exigido por la legislación electoral.
El proceso electoral trajo las siguientes implicaciones para cada instituto político en la entidad, sobretodo la pérdida de prerrogativas, al no alcanzar el porcentaje establecido en el Código Electoral del Estado de Coahuila, estos partidos pierden el derecho a recibir financiamiento público local y a acceder a diputaciones plurinominales.
Evidentemente las fracturas locales registradas en aquella entidad, minaron la fuerza de la 4t y fue precisamente ese resquicio que aprovecho el PRI, para vencer a los candidatos del partido guinda y les funcionó. Tremendas palizas les propinaron a los morenistas.
Por ello, si Morena quiere prevenir próximas derrotas en las elecciones intermedias debe corregir errores desde ahora, que se vean en el espejo de lo ocurrido en Coahuila y rectifiquen el camino.
La derrota de Morena en Coahuila puede repetirse, debido a la estructura territorial del PRI, la división interna y la deficiente operación política del partido guinda, así como el descontento de sectores clave (como el magisterio) frente a las políticas federales.
Voto de castigo y descontento, factores como la inconformidad de sectores gremiales, por ejemplo, los maestros, y la molestia por promesas no cumplidas o temas de salud y seguridad jugaron un papel determinante en el electorado coahuilense.
Porque aquí en esta aldea veracruzana, está sucediendo lo mismo que ocurrió en Coahuila, hay fracturas, divisiones internas, fuego amigo y distanciamiento con los partidos aliados, los otros partidos, no están perdiendo el tiempo están capitalizando cada error y aprovechando todo, hasta están acordando con los resentidos.
Los liderazgos internos han llamado a cerrar filas y evitar llegar divididos a los próximos procesos, lo cual es una lección fundamental rumbo a los comicios federales y locales.
Fortalecimiento de la estructura electoral, el resultado demostró que la sólida estructura priista y su base social organizada, superaron el impacto de los programas sociales a nivel federal, lo que obliga a Morena a profesionalizar y arraigar su propia operación territorial.
También contribuyó a la derrota de Morena la errónea selección de candidatos, el caso coahuilense dejó claro que imponer o reciclar figuras políticas cuestionadas por la militancia local, afecta directamente la competitividad, un error que ese partido tendrá que evitar en el futuro.
Reconfiguración de alianzas, la confrontación constante y las denuncias de irregularidades definen una postura opositora y combativa del partido en la entidad, lo que marcará la pauta para futuras coaliciones en estados con hegemonía histórica de otros partidos.
Sobre si la derrota de Morena en Coahuila afectara o impactará negativamente en las elecciones preliminares, definitivamente sí, tendrá un impacto directo en la percepción política y las estrategias de movilización rumbo a los procesos preliminares, pero sus efectos reales varían según el enfoque electoral local o federal.
Impacto en las elecciones y procesos preliminares. – el triunfo del PRI reafirma la efectividad de las coaliciones unificadas en estados de fuerte arraigo opositor.
Los resultados en las elecciones registradas en Coahuila, obliga a Morena a reestructurar sus alianzas preliminares internas de cara a futuras elecciones federales y estatales.
Analistas políticos señalan que Morena enfrentó problemas de debilidad estructural y falta de cohesión en Coahuila.
El resultado servirá como métrica para que la dirigencia nacional reajuste la selección de sus coordinadores y candidatos preliminares.
Morena y sus aliados ya han fijado una postura de impugnación denunciando compra de votos y detenciones arbitrarias. Esto trasladará la batalla del conteo preliminar hacia los tribunales electorales, impactando el ánimo de su militancia.
En tanto en Coahuila, se consolida como uno de los pocos Congresos locales fuera del control de la llamada Cuarta Transformación, lo que da oxígeno político a la oposición nacional con miras a los próximos comicios del 2027.
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