Juan de Dios y un nuevo capítulo para el periodismo

Por : Víctor Nazariego/ Colectivo voces

Para el hermano que nunca tuve , muchas felicidades gordito de oro por tu gran trabajo en la AMECOPE, donde con pasión y profesionalismo formaste una organización que no existía.

Hoy la dejar con delegaciones formadas y con un centenar de comunicadores capacitados y unidos esto no fue fácil.

Sigues dejando huella gordito . Bien ….

Los movimientos dentro de las organizaciones periodísticas pocas veces generan ruido fuera del gremio, pero la salida de Juan de Dios Sánchez Abreu de la dirigencia estatal de AMECOPE merece atención por lo que representa y por lo que podría venir.

Conocido en el sur de Veracruz como el “Gordito de Oro”, Sánchez Abreu no es un personaje ajeno a los reflectores. Su trayectoria ha transitado por el periodismo y la política, una combinación que le ha permitido construir relaciones y presencia pública durante varios años. Reportero, dirigente partidista, candidato y líder gremial, ahora suma un nuevo capítulo a su carrera.

Su renuncia a AMECOPE marca el cierre de una etapa en la que tuvo bajo su responsabilidad la conducción estatal de una de las organizaciones de comunicadores más conocidas en Veracruz. No es casual que su despedida haya estado acompañada de mensajes de reconocimiento por parte de integrantes del gremio, particularmente desde Coatzacoalcos, donde su figura mantiene influencia y cercanía con diversos comunicadores.

Pero más allá de los agradecimientos y las fotografías de despedida, lo verdaderamente interesante es el siguiente paso. Juan de Dios se prepara para asumir la dirigencia nacional de la Asociación de Periodistas Libertad de Expresión, una posición que le permitirá ampliar su campo de acción y medir su capacidad de convocatoria más allá de las fronteras veracruzanas.

El reto no es menor. El periodismo mexicano atraviesa tiempos complejos, marcados por desafíos económicos, tecnológicos y de seguridad. Encabezar una organización nacional implica algo más que representar a un grupo de comunicadores; exige generar propuestas, construir consensos y ofrecer resultados tangibles para quienes ejercen esta profesión.

Por ahora, Sánchez Abreu deja atrás una responsabilidad para asumir otra de mayor alcance. Queda por verse si los proyectos que anuncia lograrán consolidarse y si su liderazgo podrá traducirse en beneficios concretos para el gremio. Lo cierto es que, una vez más, el nombre del “Gordito de Oro” vuelve a colocarse en una posición protagónica dentro del escenario periodístico.

Y como suele ocurrir en estos casos, el verdadero juicio no llegará con los nombramientos ni con los discursos de reconocimiento, sino con los resultados que entregue en esta nueva encomienda.

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