Iván el terrible

  • Iván Silva dirige Heurística, una consultora política-electoral que nació en Guadalajara trabajando para el PRI y el PAN, y terminó manejando la estrategia electoral y las redes de las campañas de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.

Estrictamente Personal//Raymundo Riva Palacio

Se llama Iván Silva y es probablemente la persona más influyente en Palacio Nacional. Dirige Heurística, una consultora política-electoral que nació en Guadalajara trabajando para el PRI y el PAN, y terminó manejando la estrategia electoral y las redes de las campañas de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Operó desde el war room de López Obrador en la contienda de 2018 junto con Jesús Ramírez Cuevas, quien armó la maquinaria de propaganda del régimen que contribuyó a dividir a la sociedad y a establecer el odio. Viejos amigos, hoy se encuentran confrontados, porque en las luchas palaciegas, Silva se ha impuesto y es quien tiene el oído de la presidenta, y quien le fabrica la realidad que quiere oír.

Silva –que no tiene parentesco con la coordinadora oficial de Comunicación Social, Paulina Silva– se ha apoyado en la arquitectura que usó Ramírez Cuevas para ser ahora el que dispare los cañones contra medios y periodistas críticos para descalificarlos, dañarles su reputación y neutralizarlos. En las últimas semanas, ha trascendido, ha invertido decenas de millones de pesos en las redes sociales para cambiar el rumbo de la conversación y desviar la atención de los políticos de Morena presuntamente vinculados con el crimen organizado.

Silva es quien tiene el presupuesto del gobierno para lavar la cara del régimen, maquillar las verdades para hacerlas parecer mentiras, y atacar a los críticos. De su oficina salió el estudio que dieron a conocer en una mañanera, según el cual había una conspiración de la ultraderecha detrás de la marcha de la generación Z a finales del año pasado, y los insumos torcidos para atacar al empresario Ricardo Salinas, a quien consideran en Palacio Nacional como un posible fuerte contendiente por la Presidencia en las elecciones de 2030. Sin que existan evidencias sólidas de lo que Silva le ha entregado a la presidenta –cuando menos en el primer caso–, es lo que ella quiere escuchar, tomándole la medida para ir ganando influencia y poder dentro del staff presidencial.

El ataque mediático a potenciales adversarios de Morena en las urnas y de los medios y periodistas críticos, con campañas sistemáticas en las redes sociales, utilizando los canales que levantó Ramírez Cuevas, quien, aunque actualmente en el asiento del copiloto, no es ajeno al calentamiento de la estrategia de la polarización, es una pata del plan de Silva, que incluye construir de manera artificial la aprobación de la presidenta.

Este plan se encuentra dentro de la gran encomienda que le dio Sheinbaum: ser el estratega electoral en 14 de las 17 contiendas para gubernaturas del próximo año, cuyo éxito depende en buena parte de que la alta popularidad de la presidenta pueda transmitir el mensaje de que Morena es imbatible y mantener como voto duro, al menos, a 37% del electorado condicionado por los programas sociales. Con ese porcentaje no ganarían la mayoría calificada en el Congreso, sobre todo si hay deserciones en sus aliados el PT y el Partido Verde, pero sí les ayudaría a remontar la pérdida que actualmente se calcula en Morena de ocho gubernaturas en juego y limitar las derrotas en Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León y, eventualmente, Campeche.

Para que esto pueda alcanzarse, de acuerdo con la estrategia de Silva, se requiere reforzar la percepción de la alta popularidad de la presidenta, por lo que tiene controladas, hasta el momento, al menos ocho casas encuestadoras –varias de gran renombre– para que publiquen mensualmente sus resultados del acuerdo presidencial con el 68% como piso. Cuando alguna de las casas encuestadoras no logra sacar, mediante el levantamiento de la muestra y el fraseo y orden de las preguntas, Silva no les da autorización para publicar.

Silva creó Heurística en 2003 con su hermano David, y con Oswaldo Villegas y Alfredo Rico, e incursionaron en la política en la campaña de Aristóteles Sandoval para gobernador de Jalisco en 2012. Su trabajo en ese estado captó la atención de Yeidckol Polevnsky, cuando era secretaria general de Morena –debajo de López Obrador–; Mario Delgado, en su paso por el Senado, y de Ramírez Cuevas, que ya estaba construyendo la maquinaria propagandística, quienes les abrieron la puerta de Morena, observó Animal Político en 2022, citando a Campaigns and Elections. Silva, junto con Ramírez Cuevas, estuvieron en el segundo cuarto de guerra de la campaña presidencial de López Obrador y, tras la victoria, de la mano de Delgado, Heurística se convirtió en el brazo estratégico del partido.

La consultoría comenzó a trabajar en todos los niveles del sistema: federal, estatal y municipal, así como secretarías de Estado y estatales, instituciones educativas, partidos políticos y organizaciones civiles. Pero las primeras adjudicaciones sustanciales se las entregó Delgado cuando llegó como coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, quien también les abrió la puerta en los estados.

En 2021, Heurística manejó las campañas electorales de Marina del Pilar Ávila, en Baja California; Víctor Castro, en Baja California Sur; Layda Sansores, en Campeche; Indira Vizcaíno, en Colima, con quien Silva tiene una relación especial; Alfredo Ramírez Bedolla, en Michoacán, y Rubén Rocha Moya, en Sinaloa. Además de este último, Ávila, Vizcaíno y Ramírez Bedolla, al menos, están siendo investigados en Estados Unidos por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

La relación de Heurística con varios políticos de Morena sospechosos de esos lazos, como el expresidente del partido, Mario Delgado, actual secretario de Educación, propició que se abriera una investigación en Estados Unidos sobre Heurística, Silva, las empresas demoscópicas que está utilizando y las personas y los periodistas involucrados en el fortalecimiento del régimen con dinero y operación electoral del Cártel de Sinaloa.

El contexto y lo que sucede en Estados Unidos no ha sido obstáculo para que Silva sea el estratega comisionado por Sheinbaum para el proceso electoral del próximo año, aunque el consultor no parece estar jugando honestamente con la presidenta. Un ejemplo es que le hizo guerra sucia a la senadora Imelda Castro, contra los deseos de Sheinbaum como candidata al gobierno de Sinaloa. El otro, quizás más grave, es que ha recurrido al empresario Fernando Padilla para que sea el principal financiero de las campañas para gobernador, cuando es el principal operador financiero del senador Adán Augusto López –y de Andrea Chávez, que no está en el ánimo y que busca la gubernatura de Chihuahua–, quien también está siendo investigado por el gobierno de Estados Unidos.

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