¡DE BALONERO A GOLEADOR MUNDIALISTA! 

Qué increíble historia la de Mateo Chávez y su padre, Tilón Chávez.

Un día, Mateo era apenas un niño que trabajaba como balonero en los partidos de su papá, observándolo con admiración y soñando con algún día seguir sus pasos.

Tiempo después compartieron la grada juntos para ver campeón a Chivas, el equipo de sus amores. Como cualquier padre e hijo rojiblancos, celebraron unidos uno de los momentos más felices de sus vidas.

Y ahora, años después, la vida les regala una escena imposible de olvidar: Mateo debutando en una Copa del Mundo y marcando un gol con la Selección Mexicana, mientras Tilón lo observa desde las tribunas celebrando con el corazón en la mano.

De aquellos días detrás de la portería recogiendo balones, a convertirse en protagonista del torneo más importante del planeta.

Hay goles que valen tres puntos. Y hay goles que cuentan toda una vida. 

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