La diplomacia del fútbol: un palco, la copa y el ajedrez bilateral.

Fred Alvarez

Hay imágenes que capturan mucho más que un instante deportivo; encierran el pulso mismo de la geopolítica. Esta es, sin duda, la mejor fotografía de nuestra Presidenta, tomada justo en el clímax de la ceremonia de premiación de la Final del Mundial.

Sobre el escenario y bajo la mirada de millones, la vimos compartiendo el momento con el presidente estadounidense, Donald Trump, y el titular de la FIFA, Gianni Infantino. Lejos de la frialdad institucional, la Mandataria se tomó el tiempo para saludar, uno a uno y con genuina calidez, a los jugadores. La estampa de los anfitriones norteamericanos quedó completa con la presencia del primer ministro de Canadá, Marc Carney.

Pero la verdadera crónica se escribió detrás del cristal del palco VIP, donde la tarde dejó ver una faceta de matices. A la Presidenta se le notó muy seria incomoda, y reflexiva, aunque por momentos franca y sonriente, inmersa en una charla con Trump y su esposa, Melania. Ese mismo ambiente de camaradería arropó al secretario de Estado, Marco Rubio, con quien se le captó conversando en estrecha compañía del canciller mexicano, Roberto Velasco.

Por unas horas, el palco se transformó en un auténtico epicentro global. Entre los ecos de la celebración, la Presidenta coincidió con la realeza y la política europea, intercambiando saludos afectuosos con los reyes de España, Felipe VI y Letizia, así como con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

(Crédito: AFP)

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