Milo J. Krmpotić
Argentina, podrías ser el mejor país del mundo, pero demasiado a menudo te empeñas en ser algo bastante opuesto a ese ideal.
Y lo sé, Argentina: soy consciente de que odias que te digan estas cosas. Sobre todo desde fuera. Es un riesgo que desde el cariño voy a asumir.
Argentina, hay que manifestar una disociación cognitiva importante para pensar que ayer mereciste el triunfo. Si no llega a marcar Ferran, igual llegabas a los penales sin haber disparado no ya entre los tres palos, sino a puerta.
Argentina, los árbitros no te han favorecido tanto como se ha dicho, pero tampoco te perjudicaron en la final. No darse cuenta de ello forma parte del problema.
Y sí, Argentina, podrías haber ganado en los penales porque el Dibu es el Joker de esa disciplina y a mentalidad no os gana casi nadie. Pero no habría sido merecido. Y que consideres que la victoria justifica los medios, o que es una especie de destino manifiesto, también forma parte del problema.
Argentina, algunos de tus jugadores demostraron una madurez emocional de niños de primaria. Es decir, que optaron por una violencia de patio carcelario. Y eso de nuevo forma parte del problema.
Argentina, España te hizo el pasillo de honor porque fuiste una merecida finalista y luchaste hasta el final pese a la edad de tu gran estrella y las lesiones que ibas acumulando y el hecho de que jugaste media hora larga con uno menos. Y tú, Argentina, le diste la espalda a España cuando recibía el trofeo.
Argentina, España no necesitaba tu homenaje, bastante entretenida estaba con la celebración. Vos, Argentina, vos necesitabas ese reconocimiento hacia el rival y justo vencedor, porque quien no sabe asumir la derrota tampoco tendrá una relación sana con la victoria. Y eso, en definitiva, forma parte del problema.
Fue solo un partido de fútbol, Argentina. Careció de una importancia objetiva. Pero la vida imita al fútbol tal y como el fútbol imita a la vida. Y, de corazón, esa no es manera de conducirse ni en la cancha ni en la calle.
Las ideas y opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de PALABRA DE VERACRUZANO. Respetamos el derecho a la libertad de expresión