Coahuila la tierra perdida

Los Políticos//Salvador Muñoz

Coahuila viene siendo como aquel programa de los años 70 llamado La Tierra Perdida: un lugar donde el tiempo parece no haber pasado. Al menos en lo político. Desde 1929 a la fecha, la alternancia sigue siendo una especie exótica, una criatura mitológica, algo de lo que se habla, pero que nadie ha visto gobernar por esos rumbos.
Por eso, los resultados de la elección intermedia del gobernador Manolo Jiménez deben sorprendernos… y no.
Sí sorprenden porque, en un país donde Morena domina buena parte del mapa político, que no haya ganado ni una sola curul por la vía uninominal dice mucho del partido que gobierna Coahuila y también dice bastante del partido que gobierna el país: no es monedita de oro, aunque a veces se comporte como si hasta el cambio trajera incluido.
Pero tampoco sorprenden tanto. La verdadera nota habría sido que el PRI perdiera aunque fuera un distrito. Uno. Para el susto, para la anécdota, pero no ocurrió.
Ya en la elección pasada de 2023, cuando el PRI fue en alianza con PAN y PRD, el reparto de las 16 curules de mayoría dejó claro el tamaño de la maquinaria: nueve para el PRI, cinco para el PAN y dos para el PRD. Morena tampoco ganó entonces un solo distrito, aunque le alcanzó para entrar con 5 por la vía plurinominal.
Ahora, el impacto vino aderezado con narrativa futbolera: ¡GOLIZA! 16-0. Y sí, suena contundente, demoledor, de esos marcadores que presumía la Selección Mexicana cuando le acomodaba una arrastriza a Estados Unidos, antes de que los gringos aprendieran a jugar y nosotros a sufrir.
Pero entre tanto confeti tricolor, hay datos que conviene no mandar a la banca.
Morena y el PT, aun perdiendo, sumaron una votación considerable. No les alcanzó para ganar distritos, pero tampoco fueron comparsa decorativa. Ahí hay una bolsa de votos que, con mejor operación, mejores candidatos o menos pleitos internos, podría convertirse en algo más que un susto de medio tiempo.
También llama la atención la alianza del PRI con Unidad Democrática de Coahuila, un partido local de larga historia en el estado. El PRI entendió que en Coahuila no se gana sólo con siglas nacionales, sino con territorio, estructura, operadores y esa vieja ciencia política que no sale en TikTok, pero sí en las actas.
Y quizá lo más interesante, más allá de la goliza, sea la aparición de Nuevas Ideas como tercera fuerza electoral, por encima del PVEM, del PAN y de Movimiento Ciudadano. Es decir: miles de coahuilenses decidieron mirar hacia una opción distinta. Fresca, local, nueva o, cuando menos, con olor a no haber pasado todavía por la freidora tradicional.
En Coahuila, entonces, está claro que no hay cabida para Morena. Pero tampoco la tuvo el PAN cuando gobernó el país durante dos sexenios. Ni la ha tenido, realmente, ninguna fuerza política que aspire a romper la hegemonía priísta.
Esa es la paradoja que hoy inflama el pecho de orgullo de priístas y antimorenistas: Coahuila no sólo le cerró la puerta a Morena; también se la sigue cerrando a la alternancia.
Y faltan apenas tres años para que se cumpla un siglo de priísmo en esa Tierra Perdida donde el tiempo no pasó…

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