Eduardo Ruiz -Healy
Más claro, imposible: Donald Trump ha vuelto a mostrar su desprecio por la Constitución y el Estado de derecho. El presidente de Estados Unidos NO tiene el derecho de llevar unilateralmente a este país a la guerra, ni siquiera contra un dictador corrupto y brutal como Maduro. Estados Unidos NO tiene el derecho, como afirmó Trump esta mañana, de “dirigir” Venezuela. El Congreso debe aprobar de inmediato una Resolución de Poderes de Guerra para poner fin a esta operación militar ilegal y reafirmar sus responsabilidades constitucionales. El ataque de Trump contra Venezuela hará que Estados Unidos y el mundo sean menos seguros. Esta descarada violación del derecho internacional da luz verde a cualquier nación del planeta que desee atacar a otro país para apoderarse de sus recursos o cambiar su gobierno. Esta es la lógica horrible de la fuerza que Putin utilizó para justificar su brutal ataque contra Ucrania. Trump y su administración han dicho con frecuencia que quieren revivir la Doctrina Monroe, afirmando que Estados Unidos tiene el derecho de dominar los asuntos del hemisferio. Han hablado abiertamente de controlar las reservas de petróleo de Venezuela, las más grandes del mundo. Esto es imperialismo puro. Evoca los capítulos más oscuros de las intervenciones de Estados Unidos en América Latina, que han dejado un legado terrible. Debe y será condenado por el mundo democrático. Trump hizo campaña para la presidencia con una plataforma de “Estados Unidos primero”. Afirmó ser el “candidato de la paz”. En un momento en que el 60% de los estadounidenses vive de cheque en cheque, cuando nuestro sistema de salud se está derrumbando, cuando la gente no puede pagar una vivienda y cuando la IA amenaza millones de empleos, es hora de que el presidente se concentre en las crisis que enfrenta este país y ponga fin a este aventurerismo militar en el extranjero. Trump está fracasando en su trabajo de “dirigir” Estados Unidos. No debería estar tratando de “dirigir” Venezuela.