Redaccion PdV
Oluta, Ver.– A los 85 años de edad, don Francisco Martínez Martínez demostró que la edad no es un límite para cumplir los sueños al concluir el primer programa de alfabetización impartido por el Instituto Veracruzano de Educación para los Adultos (IVEA) en el municipio de Oluta.
Durante la ceremonia de entrega de constancias, el alcalde Jesús Manuel Garduza Salcedo entregó el reconocimiento al adulto mayor, quien estuvo acompañado por autoridades educativas y familiares que celebraron su esfuerzo y perseverancia.
Don Francisco dedicó gran parte de su vida al trabajo en el campo, cultivando plátano, hoja, milpa, cilantro y tomate. Sin embargo, siempre conservó el deseo de aprender a leer y escribir, una oportunidad que no pudo tener durante su infancia debido a las condiciones económicas de su familia.
La oportunidad llegó cuando personal del IVEA visitó la colonia San Pablo para invitar a los adultos mayores a incorporarse al programa de alfabetización. Desde entonces, asistió puntualmente a clases cada jueves, decidido a cumplir un sueño que había esperado durante décadas.
Visiblemente emocionado, agradeció a las asesoras educativas Yuri y María del Carmen, así como al equipo del instituto, por brindarle la oportunidad de estudiar. “Me siento alegre, contento y agradecido. Nos dan ánimo para seguir viviendo, disfrutando la vida y el conocimiento. El conocimiento sin amor, no vale nada“, expresó.
Más allá de aprender a leer y escribir, aseguró que el estudio le permitió comprender la importancia del análisis, la reflexión y la toma de decisiones. Incluso destacó que las matemáticas también ayudan a entender mejor la vida.
Con la experiencia de más de ocho décadas, envió un mensaje a las nuevas generaciones para que aprovechen las oportunidades educativas y no abandonen sus estudios, recordando que muchos jóvenes hoy enfrentan trabajos más pesados por haber dejado la escuela.
Lejos de dar por terminada esta etapa, don Francisco anunció que continuará preparándose dentro del IVEA, convencido de que nunca es tarde para seguir aprendiendo.
Su historia se ha convertido en un ejemplo de perseverancia para Oluta y Veracruz, al demostrar que los sueños pueden hacerse realidad cuando existe voluntad para alcanzarlos.