Los nipones que acudieron al encuentro donde su selección rescató un gran empate ante Países Bajos mantuvieron la práctica que los ha caracterizado desde Francia 1998
Las mismas bolsas azules que los aficionados de Japón agitaron con frenesí después de que su equipo marcó el gol del empate en los últimos minutos se usaron, tras el pitazo final, para mantener lo que se ha convertido en una tradición de limpieza en el Mundial.
Los seguidores de los Samurais Azules limpiaron el estadio antes de marcharse este domingo 14 de junio. Recogieron basura de las gradas después del empate 2-2 entre la selección nipona y Países Bajos en un duelo del Grupo F.
Apenas unos minutos antes, a los 88 del partido, esas bolsas azules -entonces vacías- destacaron en la celebración cuando Daichi Kamada anotó de cabeza tras un tiro de esquina de Koki Ogawa.
Junto con los cánticos constantes a favor de su equipo, esas bolsas que los aficionados llevan al estadio suelen alzarse simultáneamente.
La escena se vuelve frenética después de los goles, como el de Keito Nakamura, también en la segunda mitad para igualar el partido 1-1 y el remate de Kamada que, en última instancia, aseguró un punto para Japón.
Las escenas de los aficionados japoneses que recogían basura y barrían llamaron la atención del público durante la primera participación del equipo en un Mundial de la FIFA, en Francia 1998.
Lo han hecho cada cuatro años desde entonces, incluso en Qatar en 2022.
Ahora dejaron su huella y no quedó basura en el Dallas Stadium, casa de los Cowboys de la NFL, donde los trabajadores por lo general tienen mucho más trabajo de limpieza después de los partidos.
Es un hábito que se adquiere en la escuela primaria, explicó a la AFP Eita Tanaka, un aficionado japonés que lo resumen con el lema básico de que “hay que pensar en los demás“.
“A los japoneses nos enseñan que, cuando usamos un lugar, debemos dejarlo más ordenado al marcharnos de lo que estaba cuando llegamos”, comentó el joven de 20 años, que vestía la camiseta azul de Japón y sostenía una cerveza y un par de vasos.
“Por ejemplo, en la escuela ordenamos nuestras aulas sin necesidad de que el profesor nos lo diga”, añadió.
Responsabilidad social
A la tarea de limpieza incluso se sumó el mariscal de campo de la NFL Jameis Winston, que lucía la camiseta azul de Japón con su nombre en el dorsal.