Al estilo Mathey

•¡Aleluya!, acuerdo entre poderes

Gustavo Cadena Mathey

Buen día apreciado lector:

Decía –escribía- en mi última colaboración, que siempre que hay relevos en cualquier institución, se presenta una esperanza de que las cosas funcionarán mejor.

Pues esta semana, en el Poder Judicial de Veracruz al parecer se empieza a producir el esperado milagro.

Después de tanto escándalo por la mala gestión de los últimos seis años los magistrados y los titulares de la Morena, del Ejecutivo y el Legislativo, sabían que ya no se podía causar más daño a la institución, que no los alcanzara.

Y como publiqué aquí la semana pasada,, “a pesar de todo lo malo que se habla, se oye y se escribe en torno al relevo, la esperanza de que la nueva presidenta o el nuevo presidente recompongan las cosas; que los señores y señoras magistradas recuperen la dignidad y la vergüenza y elijan a la persona adecuada que haga recobrar el antiguo prestigio de nuestro Tribunal Superior de Justicia#, se hizo realidad el pasado viernes 2 de diciembre de 2022.

Escribí que la esperanza es, de que en verdad se solucionen todos los problemas con apego a la verdad y que, “por fin, los justiciables no solo confiemos en la justicia divina, esa que más temprano que tarde seguramente alcanzará a los que vergonzosamente la han deshonrado y usted ya sabe quiénes son”, y sí, a conciencia eligieron los magistrados a otra mujer, ésta, sí de carrera.

No se trata de pensar que don Cui y el paisano de Hueyapan de Ocampo, el líder de la Jucopo del Congreso de Veracruz Juan Javier Gómez Cazarín estén al margen de la decisión, lo que importa es que hay acuerdo entre poderes y todo apunta a la reivindicación del Poder Judicial de Veracruz.

La nueva Señora Presidenta, -dicen siempre que la tercera es la vencida- cuenta con una ganadora fama de mujer capaz, prudente y sensible, lo que hacía falta desde hace por lo menos seis años atrás en ese trascendente poder.

Todo mundo sabía de la penosa situación que avergonzaba a los otros poderes en este sexenio; que se requería de una persona profesional, que cumpliera los requisitos de ley, con sensibilidad y disposición al diálogo, al acuerdo y sobre todo, a la conciliación y esos valores los encontraron en una ex colaboradora de otra magistrada de enorme valor e indudable prestigio como fue doña Sara Hilda Beltrán Ramos. ¡¡La esperanza vive!!, y que los laudos por fin sean resueltos para no ir a los amparos. Tenga paz y armonía en su hogar. Cuide las plantas y el agua. gustavocadenamathey@hotmail.com

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