Carla Escoffié: más allá de los likes, la comunicación como herramienta de cambio

Más allá de los likes: comunicación, activismo y esperanza

Por Antonio Ortega

Durante la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), realizada en Xalapa, Veracruz, tuve la oportunidad de conversar con Carla Escoffié, abogada, activista y creadora de contenido enfocada en derechos humanos y derecho a la vivienda.

Debo admitir que, como seguidor de su trabajo, me rondaba una idea que suele repetirse con frecuencia: “no conozcas a tus ídolos, porque pueden decepcionarte”. Afortunadamente, no fue el caso.

Su participación en la FILU me llevó a reflexionar sobre la defensa de los espacios públicos y naturales, así como sobre la importancia de visibilizar luchas como la de Manuel Nava Silva, activista y colaborador de la Cooperativa Bosque Don Roberto, quien ha dedicado esfuerzos a la defensa de uno de los pulmones verdes que aún conserva Xalapa.

Y es que, en un contexto donde las redes sociales han transformado la manera en que consumimos información, participamos en causas sociales y construimos opinión pública, resulta inevitable preguntarnos por la crisis de comunicación que atraviesa nuestra sociedad, por la responsabilidad ética de quienes generan contenido y por la forma en que entendemos la participación política más allá de los partidos.

A continuación, parte de esta conversación.


Actualmente vemos menos espacios de comunicación profesional y más creadores de contenido influyendo en la conversación pública. Desde tu experiencia, ¿crees que vivimos una crisis de comunicación?

Carla Escoffié:

“Yo creo que, en general, la humanidad es la historia de una crisis de comunicación. Siempre, si vamos a la historia de la humanidad, el tema de los conflictos de la comunicación ha estado presente.

Creo que la carrera de Comunicación, en general, no es para nada algo que deba cesar en estos momentos. Al contrario, yo creo que el futuro nos exige más personas dedicadas a comprender la comunicación humana.

Estamos viviendo una crisis a nivel geopolítico, política nacional, local, interpersonal, a nivel de redes sociales y de medios, en los cuales muchos de los conflictos se basan en la incapacidad que tenemos de comunicarnos asertivamente y de generar estrategias de comunicación para que la gente se aproxime a la otredad, a esas otras personas que le son distintas.

Entonces yo creo que la carrera de Comunicación y la labor de los comunicólogos es fundamental.”


Dentro de todo este contexto de redes sociales y creadores digitales, ¿cuál consideras que es la responsabilidad tanto de quienes crean contenido como de quienes lo consumen?

Carla Escoffié:

“Bueno, yo creo que tenemos que superar el concepto de influencer, siendo que cada vez dice menos, si es que alguna vez significó algo.

Me gusta más el concepto de creador o creadora de contenido, porque eso somos cualquier persona que tiene un celular. Eso no depende de tener o no contratos con marcas, no depende de un número de seguidores, no depende de nada más que la acción de crear un mensaje.

Y justamente la responsabilidad viene de cuestionarse cómo se comunica. En general, yo creo que todo acto de comunicación requiere un grado de empatía.

Saber qué sientes, qué quieres decir, pero también comprender cuál es la mejor manera de hacerle llegar el mensaje a otra persona que no está en tu mismo contexto, en tu mismo lugar, desde el cual escucha, para que le llegue el mismo mensaje.

Eso nos debe llevar a muchos cuestionamientos.

También hay gente que crea contenido para comunicar y gente que crea contenido para la viralidad o los likes.

Mucho se ha perdido en la capacidad de comunicación con todos estos contenidos, que buscan más apelar al clic y al like rápido, pero muy poco profundizar, problematizar y generar comprensión.

Viene más como una especie de mercado en el cual se aprovechan las siglas y las emociones rápidas. Y creo que eso es muy nocivo.

Y eso sí debiera ser una reflexión tanto para la audiencia como para los creadores de contenido.”


Muchas causas sociales logran hacerse virales rápidamente, pero también parecen olvidarse con la misma velocidad. ¿Cómo pasar de la indignación momentánea a una participación más permanente, como ocurre actualmente con Mahahual?

Carla Escoffié:

“Bueno, yo creo que no necesitas haber estado en Mahahual para sentir esa conexión.

Por ejemplo, si eres de acá de Xalapa, de Veracruz, y entiendes esa conexión con ciertos espacios naturales, con la importancia de la naturaleza para la vida, pues la puedes reconocer ya sea en Mahahual, en el Amazonas brasileño o en Singapur o donde sea.

Al final del día creo que la empatía se mueve con la identidad de lugares o de objetos, pero también con la identidad de sentimientos y de sentidos que eso genera.

Y yo creo que ahorita la gente está muy abrumada porque está muy indignada.

La gente, al recibir más información y sobre todo información en este auge de lo que decíamos del conflicto rápido por las redes, ve mucho contenido pesimista y se abruma.

Pero creo que primero tenemos que entender que si nos angustia y se nos indigna es porque hay algo que amamos, algo que nos ocupa, ya sea la vida, la paz, los espacios o lo que tú quieras. Pero hay algo que importa.

Entonces tenemos que recordar que detrás de ese dolor están las cosas que nos importan y por eso no es opción simplemente hacerlas a un lado y ya no enterarnos de lo que está ocurriendo.

Sin embargo, yo creo que, al contrario, la pregunta está en cómo pasar, en estos momentos, del trend y de la dinámica de redes —que creo que pasa un poco con Mahahual— a algo permanente, a una convicción y una lucha más permanente.

Cada quien desde sus posibilidades y desde su lugar. Pero creo que ese es el reto y con el tiempo nos dirá si eso se va a lograr próximamente con Mahahual.”


Muchas veces cuando se habla de política la gente lo relaciona inmediatamente con partidos políticos y pide no “politizar” temas sociales. ¿Cómo hablar entonces de participación social sin generar ese rechazo?

Carla Escoffié:

“No todo es política. O sea, no es política partidista.

Creo que eso ha hecho que, cuando se piensa en política, normalmente en el lenguaje cotidiano la gente lo entienda como el tema de los partidos.

Volvemos a eso de la importancia de la empatía al comunicar, al pensar: bueno, si yo uso esta palabra, como es politizarse o política, ¿cómo lo puede recibir esa persona?

Porque la persona lo puede entender como este proceso de posicionarte frente a las relaciones de poder y a los asuntos públicos, o lo puede entender como un tema de partidos.

Entonces creo que entra la necesidad de priorizar el mensaje sobre las palabras.

Lo que se puede hacer en esos casos es usar la palabra política, pero aclarando que no nos referimos a eso y que no nos referimos a lo otro, o bien encontrar nuevas formas.

Quizá deberíamos buscar una palabra que justamente pueda alimentar esa misma dirección, pero que no nos haga detenernos en esas precisiones de conceptos.

Creo que, dentro de todo lo negativo, lo problemático y lo angustiante que pueda ser el mundo y el país en estos momentos, el hecho de que haya tanta gente preocupada y hablando de estos temas nos demuestra que hay esperanza.

Yo sí creo que lo de Mahahual evidenció que hay muchas personas a las que les importa, no porque fuera lo trendy.

Los creadores, al final del día, son apenas decenas, son totalmente la minoría.

La gente que interactuó, que se metió, que firmó, que se pronunció, que buscó qué hacer desde su ciudad, eso es la mayoría.

Y esa mayoría actuó no por un contrato, no por un like, no por un beneficio como creación de contenido.

Eso también debe alentarnos a pensar que sí podemos construir otras cosas.”


Las reflexiones de Carla Escoffié apuntan a un desafío cada vez más vigente: construir formas de comunicación más empáticas y profundas en un entorno dominado por la inmediatez.

La participación en redes sociales puede ser un primer paso, pero difícilmente puede convertirse en un fin en sí mismo. El reto consiste en que las acciones digitales trasciendan la pantalla y alcancen las causas en el entorno real; que la conversación se transforme en comprensión, y que la indignación momentánea se convierta en un compromiso sostenido.

En una época marcada por la viralidad y la polarización, tanto creadores como consumidores de contenido compartimos la responsabilidad de comunicar mejor, escuchar más y participar de manera más consciente en los asuntos que nos afectan como sociedad.

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