Claudia entre tiburones

López Obrador tendrá que entrar de lleno a la campaña de Claudia Sheinbaum, luego a la otra campaña y luego a su gobierno, si es que gana. O alistar un plan B en el ‘bullpen’ de su partido.

Pablo Hiriart

Pablo Hiriart

Uso de Razón

del cargo. El miércoles Claudia Sheinbaum abandonó el Palacio presidencial enfurruñada, mirando al piso, sola. Suerte que no había una lata, porque la patea. (Daniel Augusto)

Por lo visto, a Sheinbaum se la van a comer viva.

Una cosa es tener el presupuesto y el gigantesco aparato del Gobierno de la Ciudad de México a su disposición, más la protección empalagosa del Presidente, y otra es competir en igualdad de condiciones con Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard.

La pusieron a nadar entre tiburones.

Más vale que el Presidente vaya afinando el plan B, porque a su delfina la van a hacer pedazos.

Consejeros: AMLO fue el promotor de esta encuesta y sus reglas para elegir al candidato (a) presidencial de Morena, y en una cena convocó a los aspirantes a renunciar a los cargos y a respaldar al ganador.

A los primeros chiflidos estalló en público contra el presidente del Consejo Nacional de Morena, que es otro tiburón.https://d-4200190793500452906.ampproject.net/2305252018001/frame.html

Vio que había cámaras, micrófonos, todas las miradas puestas en ella, la favorita, y no se pudo contener.

Le reclamó a Durazo por los abucheos a la llegada, con el índice apuntando al pecho del gobernador de Sonora, el puño aplastado sobre la mesa y el semblante rígido.

Sheinbaum no controla su furia, ni la guarda para un momento sin consecuencias negativas para ella.

Así no va a llegar, o al menos no con la facilidad esperada.

Monreal y Ebrard saben de alta política, que consiste en llegar a acuerdos con los adversarios fuera y dentro del partido en que militen, negociar, ceder, ganar.

Tienen la piel endurecida por los golpes recibidos, saben contratacar, demoler y, si es necesario, tragar sapos y sonreír.https://d-4200190793500452906.ampproject.net/2305252018001/frame.html

De la misma manera en que se desenvuelven con naturalidad en los grandes salones de la diplomacia internacional, son conocidos en foros (Davos, G-20, directivos de empresas multinacionales) de relevancia, también saben pelear a navaja en el obscuro callejón de los trancazos.

El aspirante tabasqueño de Morena tiene alguna experiencia en la pluralidad, pero es torpe.

Sus jugarretas, como las encuestas balines que manda publicar y así poder decir que va en segundo lugar, se ven desde un avión.

Pero Adán Augusto López ha tenido vida política sin López Obrador o al margen o hasta en contra suya.

Claudia Sheinbaum, en cambio, es una florecita de invernadero.

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