CON LA CUARESMA, LA IGLESIA SE ENCAMINA HACIA LA PASCUA

Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo:

 

El próximo 22 de febrero, con la celebración del Miércoles de Ceniza, como Iglesia comenzaremos a vivir la Cuaresma, que es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. La Cuaresma es el tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Dura 40 días en alusión a los 40 años que el pueblo de Israel pasó en el desierto con Moisés y los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de iniciar su vida pública.

 

El Miércoles de Ceniza se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente de los fieles católicos. La ceniza es el signo exterior que manifiesta la disposición interior de quien la recibe de dejar la vida de pecado y dar pasos de conversión a Dios. Tiene también el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Por esta razón, el ministro impone la ceniza diciendo una de estas dos expresiones: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15) o “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás” (Gn 3, 19). Al recibir la ceniza debemos retirarnos en silencio meditando la frase que nos acaban de pronunciar. La ceniza que cae en nuestra cabeza debe caer en nuestro corazón.

 

Vivamos la Cuaresma 2023 como una experiencia de crecimiento en la fe activa y sinodal para que Dios “ponga su morada” (Jn14, 23) en nosotros y nuestra comunidad.

 

Vivamos la Cuaresma 2023 con la esperanza cierta de que Dios  “hace nuevas las cosas” (Ap. 21, 1-6) por medio  del amor de Cristo Crucificado y Resucitado, que origina un dinamismo de cooperación y comunión.

 

Vivamos  la cuaresma 2023 con la caridad que se multiplica cuando damos lo que somos y tenemos a los más necesitados.

 

Les invito a leer, orar y vivir el mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2023 Titulado “Ascesis cuaresmal, un camino sinodal” que nos motiva a continuar en la Arquidiócesis de Xalapa nuestro esfuerzo personal y comunitario de distanciarnos de vicios, corrupciones y mediocridades de los que estamos rodeados, para escuchar el llamado de Dios a  la santidad, unidad, gratitud y alegría del Evangelio.

 

 

 

 

 

Teniendo en cuenta que el camino diocesano está arraigado en la tradición de la Iglesia, y al mismo tiempo abierto a la novedad, miremos el pasado como fuente de inspiración para vivir nuevos caminos en el presente que evitan el inmovilismo, la pasividad y el mínimo esfuerzo.

 

Queridos hermanos: comencemos este tiempo de gracia participando de la Eucaristía y recibiendo la imposición de ceniza, señal de conversión y de actitud comprometida con el Evangelio. En este tiempo de renovación, apoyándonos en la gracia de Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de hacer el bien. El ayuno prepara el terreno, la oración riega y la caridad fecunda. Que esta Cuaresma nos anime a salir de nosotros mismos para servir a los demás y aprendamos lo que realmente significa vivir el amor de Jesús. 

 

UQue nuestra Buena Madre María, en cuyo seno brotó el Salvador y «conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19) nos obtenga el don de la perseverancia y permanezca a nuestro lado con su presencia maternal, para que este tiempo de conversión dé frutos de salvación eterna.

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