- Los ecuatorianos mostraron su molestia por el hostigamiento en suelo mexicano, pero, es una práctica que conocen muy bien
Por Israel Zamacona
(radioformula.com.mx). – Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale, por lo que los aficionados mexicanos quisieron poner su granito de arena para la
causa de la Selección Mexicana que se mide este miércoles a Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026,
partido de vida y muerte, de modo que fueron a darle una ‘calurosa bienvenida’.
Claxons, bocinas, tambores y hasta fuegos pirotécnicos estuvieron a las afueras del Hotel Westin de Santa Fe, en la Alcaldía Álvaro Obregón, de la CDMX, orquestados por fanáticos que en su afán de amedrentar a la concentración ecuatoriana, provocaron que la propia Federación Ecuatoriana de Futbol (EFE) comunicara su queja por los disturbios ocasionados.
¿Memoria corta?
La narrativa no le favorece en este momento a Ecuador que es “víctima” de aficionados que anhelan ver ganar a México; sin
embargo, las ‘serenatas’ que así como sirven para alentar y apoyar, también lo son para esta causa y eso es una práctica que no
desconocen en lo absoluto en Sudamérica.
Y es que en redes sociales, también recordaron esos momentos donde aficionados de clubes ecuatorianos aplicaron en duelos
internacionales, específicamente hinchas de Liga de Quito que tiempo atrás fueron a amedrentar el hotel de concentración de
Boca Juniors e hicieron lo mismo hace más de un año antes de su partido de Octavos de Final de la Copa Libertadores ante el
Botafogo, de Brasil.
México también ya lo vivió
Asimismo, la Selección Mexicana vivió en carne propia lo que es no ser bienvenido en tierras lejanas ya que en incontables
ocasiones cuando jugaba eliminatorias mundialistas, tenía que hospedarse en Centroamérica y la afición de países como Honduras
o El Salvador se encargaron de hacer la noche más larga durante su estancia.
Incluso futbolistas que representaron a México en aquel entonces relataron que temieron por su seguridad al grado de tener que salir por la puerta de atrás de los hoteles y trasladarse a otros, con el fin de poder descansar y afrontar los compromisos que tenían en puerta.
