El proletariado y campesinado en la actualidad

Irineo Domínguez Méndez

Releyendo a Herman Gorter, quien escribió: “La revolución mundial” en 1923, con éste –la mayoría de analistas de la revolución rusa– coinciden en que sin el apoyo del campesinado la revolución no hubiese sido posible; esto en virtud de que en ese tiempo la población se componía de un 8 por ciento de proletarios y en un 80 por ciento de campesinos. Igual aconteció con la revolución francesa cuando se unieron el pequeño sector burgués; el sector campesino –mayoritario– y los sans-culottes (sin calzones), éste integrado por obreros y sirvientes de todo tipo. México no fue la excepción; en la Revolución Mexicana el sector campesino también era superior en número al de los burgueses y trabajadores del sector terciario.

Actualmente, para una revolución es necesaria la unión de trabajadores del sector terciario, que representa en México el 62.1% de la población, con el sector obrero, integrado por el 25% y el campesinado por 11.2%. Se han revertido los papeles; el campesinado es minoría al haber emigrado a las ciudades por falta de recursos para hacer producir sus tierras, lo que provocó el abandono y venta de las mismas; siendo este hecho un fenómeno mundial.

En relación a la revolución rusa, añade el citado autor que: “los proletarios deseaban el comunismo, los campesinos querían el reparto de la tierra y la propiedad privada”; en tales condiciones califica a la revolución rusa como predominantemente burguesa; así, coloca al campesinado como un pequeñoburgués.

Para avanzar en mi escrito consideré importante dar una definición de los conceptos “proletario y burgués” tomándolo del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en sus dos primeras definiciones. Proletario: “Del lat. proletarius ‘pobre’, derivado de proles ‘prole’. 1. adj. Perteneciente o relativo a la clase obrera.  Pequeñoburgués: “1. adj. Perteneciente a la parte menos acomodada de la burguesía.

Observar los acontecimientos mundiales y principalmente los acaecidos en México, invitan a la reflexión a todo aquél ocupado en provocar cambios sociales. Los que alguna vez estudiamos los escritos de Marx sabemos que tanto obreros como jornaleros han sido privados de los medios de producción que antes poseyeron; antes producían y vendían sus productos; ahora, solo les queda su fuerza de trabajo. Sus vidas dependen de la oferta y la demanda de fuentes de trabajo; la calidad de vida depende de sus habilidades personales.

Otra verdad incuestionable es el adormecimiento padecido del proletariado y campesinado, únicos capaces de hacer la revolución. Cierto, es posible que sean los mismos impulsores de la evolución social, aunque ésta resulta más lenta y tortuosa.

Ya vemos, sin que se mencione, manifestaciones constantes de quienes producen bienes y prestan servicios necesarios, como alimentos, principalmente, y no mercancías chatarra que causan daño al planeta. Prestadores de servicios del sector terciario llaman la atención con cierres de vías de comunicación. Manifestaciones en contra del capitalismo voraz. Los reclamos se observan a nivel mundial.

En México, parte del sector agropecuario, que aún es propietario de los medios de producción, está inconforme con los precios que ofrece el mercado por sus productos. Por otro lado, parte del sector terciario inconforme con su status social: el magisterio y transportistas, hacen lo propio al exigir que su trabajo sea mejor remunerado. Las inconformidades plantean un reparto de la riqueza que haga más feliz la vida de desposeídos y de los que todavía conservan la propiedad de medios de producción. En otras palabras, reclaman mayor asignación de las ganancias y/o disminución de la plusvalía a través del aumento de los costos de producción y distribución de bienes y servicios. El Estado tiembla ante esta situación.

La narrativa anterior refleja la vigencia de la lucha de clases, entendida esta como la pretensión de aminorar la explotación de los trabajadores. Avizora un pequeño avance en el fortalecimiento de una democracia progresista, humanista. Las inconformidades aludidas señalan el derrotero de la evolución social. La lucha por un mejor nivel de vida y felicidad hace que los trabajadores vuelvan a ser visualizados como humanos y no como simples productores de riquezas para los explotadores.

Efectivamente, el crecimiento poblacional ha tenido consecuencias negativas para los explotados. Convertidos en hombres Deltas, Épsilones y Gammas, las grandes masas “están condicionados biológica y psicológicamente desde su gestación para realizar trabajos manuales y repetitivos”; tal y como lo escribió Aldous Huxley en su libro: “Un Mundo Feliz”. Deltas y Épsilones destinados a los trabajos inferiores, como la intendencia o a actividades agropecuarias; los Gammas realizan trabajos que requieren un poco más de capacidad; como los utilizados en el sector secundario y terciario.

Afortunadamente, a contrario sensu del libro Un Mundo Feliz, las rebeliones (manifestaciones) no pueden ser sometidas aplicando “Soma”. Droga descrita en el libro como: un “opio de las masas” que anula la voluntad y las ideas, y sume a quienes la toman en un estado de bienestar. Su uso generalizado es un mecanismo de control social clave empleado por el Estado Mundial para prevenir la insatisfacción, las emociones negativas y cualquier posible rebelión o desafío al sistema establecido. Es la buena gobernanza la que resuelve manifestaciones.

Tampoco nadie duda que el proletariado y el campesinado tiene en contra la enajenación provocada por los propios capitalistas que ponen a su alcance drogas reales; mismas que inducen a la división permanente de las fuerzas productivas. Los estupefacientes alejan de la realidad social a estos sectores; incluso, los enfrenta en muchos casos cuando se involucran en actividades ilícitas.

He mencionado brevemente un bosquejo de lo que pudiera suceder y que no sucederá mientras no despierten las fuerzas vivas; de despertar, tendrán dos opciones: la revolución o la evolución. Amloco eligió la evolución pactando con los capitalistas; él como la Presidenta saben que los capitales de riesgo invertidos en México no se irán mientras se evite la revolución; los golondrinos o especulativos tal vez, pero, en menor proporción a la mencionada por los escépticos. Recordemos que Amloco en varias ocasiones dijo: “México ya despertó”. Ahora, falta organización para exigir una distribución de la riqueza más equitativa. ¿Aumentarán los impuestos a pagar de los más ricos?

irineodm@yahoo.com

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