Heliodoro Charis Castro nació en Juchitán, Oaxaca, el 3 de julio de 1896, hijo de Evaristo Charis Jiménez y Asunción Castro. Quedó huérfano de madre a los ocho años, en 1904, y poco después de padre. Desde niño trabajó la tierra y practicó la cacería; ya adolescente fue obrero ferrocarrilero y jornalero. Ese origen humilde se convertiría, con los años, en una de las claves de su legitimidad: el general que provenía del mismo pueblo que después gobernaría.
Con apenas quince años se sumó al movimiento chegomista de noviembre de 1911, heredero de una larga tradición zapoteca de resistencia frente al poder externo. Tras la muerte de Che Gómez, se integró con grado de teniente a las fuerzas del general Felipe López y, más tarde, al Ejército Constitucionalista, donde ascendió hasta capitán sirviendo bajo generales como Jesús Carranza, Pablo González y Álvaro Obregón. El episodio decisivo llegó en 1919, cuando proclamó el Plan de San Vicente contra los abusos de las guarniciones carrancistas en el Istmo, exigiendo su erección en territorio federal con autoridad electa localmente. La rebelión culminó con la batalla de Santa María Xadani contra las fuerzas rojas de Efraín R. Gómez y la toma de Juchitán en mayo de 1920, y su oportuna adhesión al triunfante Plan de Agua Prieta le abrió las puertas del ejército nacional: sus fuerzas fueron incorporadas sucesivamente como 57º, 61º y finalmente 13º batallón.
Durante los años veinte comandó el 13º batallón, integrado mayoritariamente por soldados juchitecos, con el que combatió la rebelión delahuertista —resultando herido y ascendido a general de brigada en la decisiva toma de Ocotlán, Jalisco, en 1924—, la campaña contra los yaquis y la Guerra Cristera. Ocupó después las jefaturas de operaciones militares en Colima, Querétaro, Aguascalientes y Zacatecas, hasta 1931.
De vuelta en su tierra, Charis capitalizó su prestigio militar, su origen compartido con el pueblo istmeño y el respaldo del gobierno federal para volverse mediador entre las dos facciones históricamente enfrentadas de Juchitán, los partidos verde y rojo, logrando conciliar diferencias que habían generado décadas de violencia. Fundó también la Colonia Agrícola Militar “Álvaro Obregón” mediante el reparto de tierras entre sus antiguos soldados. Diputado federal desde 1926 y presidente municipal de Juchitán en 1935, completó así su tránsito de jefe militar a lider regional.
Como presidente municipal, Charis gestionó ante las autoridades federales escuelas, una biblioteca pública, el Hospital Civil de Juchitán y la Escuela de Enseñanzas Especiales No. 12, en una región donde el analfabetismo era, en sus propias palabras, motivo de vergüenza para “los hijos de Juchitán, donde la libertad ha encontrado gloriosos luchadores”. Respaldó también a la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos —junto con otros militares juchitecos, como Jeremías López Chiñas, y con el entonces funcionario Enrique Liekens—, agrupación que en 1935 fundó el periódico cultural Neza, dedicado a divulgar la historia, la lengua y las tradiciones zapotecas del Istmo ante el resto del país.
En los años siguientes impulsó la conclusión de la Carretera Panamericana a su paso por el Istmo, la inauguración del Centro Escolar Federal “Juchitán”, la introducción de agua potable, luz eléctrica y drenaje en distintos pueblos oaxaqueños, y sistemas de riego con la construcción de las presas “Las Pilas” y “Benito Juárez”. Fue senador de la República entre 1940 y 1946, y en 1956 llegó a presidir el Tribunal Superior Militar. Ya en la última etapa de su vida, gestionó la creación del Instituto Tecnológico del Istmo, concretada poco después de su muerte, ocurrida el 26 de abril de 1964.
¡Honor y memoria al General Heliodoro Charis Castro! ![]()
