- OPLE LO ASIGNA COMO REGIDOR PRIMERO A PESAR DE FALSEAR SU RESIDENCIA EN FORTÍN
- ROSENDO VERA JEFE DE MANZANA Y OSMAR EDUARDO MARTINEZ FLORES, SECRETARIO DEL AYUNTAMIENTO DE FORTÍN, CÓMPLICES.
Alejandro Ortiz Batista.
El Moro.
Fortin, Veracruz.- En un acto que desnuda las entrañas de un sistema corrompido, Jesús Flores Vazquez, ha consumado un fraude que arroja sombras sobre la integridad del Organismo Público Local Electoral (OPLE).
Su reciente asignación como Regidor Primero en Fortín, a pesar de haber falseado su residencia, pone de manifiesto la complicidad y el desprecio por la legalidad que envuelven a las autoridades electorales.
El artículo 69 de la Constitución Política del Estado de Veracruz establece de manera clara y tajante en su fracción primera que, para ocupar un cargo edilicio, se requiere ser ciudadano veracruzano en pleno ejercicio de sus derechos y, más importante aún, haber residido en el municipio de manera efectiva durante al menos tres años previos a la elección.
Sin embargo, la “audacia” de Jesús Flores Vazquez, respaldada por el falso luchador social Sergio Gil Rullan, es la clara manifestación de un sistema que coloca los intereses personales por encima del bienestar de la ciudadanía.
Ambos, con pleno conocimiento de las irregularidades en el estatus de residencia de Flores Vázquez, han sido acusados de actuar con premeditación y alevosía.
A la trama se suman Rosendo Vera, jefe de manzana, y Osmar Eduardo Martínez Flores, secretario del ayuntamiento, quienes son comparsas del delito electoral y penal con la elaboración de una constancia de residencia fraudulenta, que falsea la vecindad por siete años.
Ambos se han convertido en cómplices de un acto que no solo es un ataque a la democracia, sino una burla a los ciudadanos de Fortín.
El panorama se oscurece aún más al considerar las implicaciones legales de este caso. Con la asignación de Jesús Flores Vazquez, la cadena de corrupción y abuso de poder se hace evidente, violando el artículo 239 de la Ley Penal del Estado de Veracruz.
La situación exige una respuesta inmediata y castigo contundente.
La ciudadanía y los órganos de justicia deben actuar con firmeza para frenar esta ola de impunidad que subyuga a la sociedad veracruzana y preservar así la integridad de las instituciones democráticas.
La historia de Fortín no puede seguir marcada por estos hechos vergonzosos. Es momento de que los verdaderos ciudadanos exijan cuentas y se restablezca el orden y la justicia, erradicando de una vez por todas el manto de la corrupción que encubre a aquellos que se creen intocables.
La lucha por una democracia genuina y efectiva continúa, y cada voz que se alza contra estas injusticias es un paso más hacia la restauración del tejido social.
Es imperativo que la verdad salga a la luz y que la justicia prevalezca frente a la corrupción en todos sus rostros.



