Nos está pidiendo que no politicemos.

  • Que no exageremos. Que no “magnifiquemos”. Que no hagamos preguntas incómodas. En otras palabras: Que no pensemos.

Mientras tanto, circula un comunicado.

(@pozaricasinmaquillaje). – Un documento cuidadosamente redactado, con el tono correcto, con las palabras medidas, con la estructura perfecta: “Soy gente de trabajo…” “Me duele como hermana…” “Confío en las instituciones…” “No politicen…” Una carta que parece más diseñada para contener daño… que para explicar lo que realmente importa.

Y aquí es donde hay que detenernos. Porque no se trata de atacar a una persona. Se trata de entender el fondo. Cuando alguien en el poder pide que no se politice un hecho así, no está pidiendo neutralidad. Está pidiendo silencio. Porque el problema no es que exista un proceso legal. Eso es lo mínimo.

El problema es el contexto. El problema es que no vivimos en un lugar donde la confianza en las instituciones sea fuerte. Vivimos en una ciudad donde la gente ha aprendido —a la mala— a desconfiar.

Y entonces, cuando vemos un comunicado así… no reaccionamos como ingenuos. Porque ya vimos demasiado. Ya vimos casos que se enfrían. Ya vimos investigaciones que no llegan a nada. Ya vimos cómo se administran los tiempos… y los silencios.

La carta dice: “No utilicen mi nombre para construir narrativas alejadas de la realidad…” Pero la realidad no se construye con comunicados. La realidad se construye con hechos. Y los hechos son estos: Hubo un operativo, detenidos y sustancias ilegales.

Y hay un vínculo que, aunque no guste, existe. No estamos diciendo culpables. No estamos dictando sentencias. Pero tampoco estamos dispuestos a fingir que esto es un asunto aislado, sin contexto, sin implicaciones.

Porque no somos ingenuos. Y eso es lo que incomoda. No que la gente hable. No que la gente cuestione. Sino que la gente ya no cree. Nos dicen que confiemos. Pero la confianza no se exige. Se gana.

Y mientras tanto, seguimos viendo contrastes que no se explican. Cuando se trata de ciertos casos, la reacción es inmediata. Cuando se trata de otros, todo se vuelve lento, técnico, burocrático. Y entonces la pregunta ya no es jurídica. Es social. Es moral.

¿De verdad esperan que no conectemos los puntos? No se trata de politizar. Se trata de entender. Y entender duele… porque implica aceptar que algo no está bien. Poza Rica ya no está en un punto donde pueda darse el lujo de callar. Porque el silencio no protege a nadie. Solo protege al problema.

Si de verdad quieren que no politicemos… entonces empiecen por hacer las cosas tan claras, tan limpias y tan contundentes… que ya no tengamos nada que cuestionar.

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