- El 2 de junio, alrededor de las 6 de la mañana, tres hombres armados y encapuchados irrumpieron en el domicilio de la periodista Roxana Berenice…
Opinión//Héctor de Mauleón
El 2 de junio, alrededor de las 6 de la mañana, tres hombres armados y encapuchados irrumpieron en el domicilio de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez en Nanchital, Veracruz. La directora del portal Pulso Informativo del Sureste alcanzó a grabar parte de la irrupción: la manera en que sujetos encapuchados y vestidos de negro reventaron su puerta con un mazo.
En medio de la conmoción que causó el secuestro, personal de Inteligencia Naval envió a Coatzacoalcos un equipo especial multidisciplinario. Durante varios días, aeronaves no tripuladas sobrevolaron la zona, mientras expertos en inteligencia de señales y forense digital barrieron esa parte del estado.
Las investigaciones, realizadas en coordinación con otras instancias federales, se centraron en la Mafia Veracruzana, conocida también como el Grupo Sombra: una violenta organización con presencia dominante en la región, que actualmente se encuentra en pugna con células criminales, igualmente violentas, del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Sobre el Grupo Sombra solo hay que decir que en 2017 operaba solo en dos municipios de Veracruz; que en 2019 su presencia se detectó en 14, y que en 2024 su expansión abarcaba ya un total de 52. En ese tiempo infestó el norte, el centro y el sur del estado.
En 2022 los hackers de Guacamaya filtraron documentos secretos del Ejército que alertaban de manera “extra urgente” que el gobernador morenista Cuitláhuac García había apoyado la entrada a Veracruz del Cártel Noreste, mientras su gabinete de seguridad brindaba protección al Grupo Sombra, cuyo líder ha sido identificado como Martín Martínez Hernández y/o Francisco Mendiola Cisneros, alias “El Mirinda”.
En febrero de 2022 el propio Cuitláhuac García anunció la captura, en posesión de fusiles de asalto, drogas y un ponchallantas, de cinco integrantes del Grupo Sombra que operaban en Álamo, Naranjos y Tantoyuca, y se hallaban vinculados a cinco homicidios. Diez horas después, la fiscalía estatal les retiró los cargos.
La investigación federal desprendida del secuestro de la periodista Guzmán Ramírez se extendió a lo largo de 24 días y permitió finalmente la recolección de una red de números telefónicos, en cuyos cruces apareció vinculado uno de los jefes locales de la Mafia Veracruzana-Fuerzas Especiales Grupo Sombra: José del Carmen Cadena Escalona, cuyo nombre clave es “Delta 7”.
En dicha red figuraba la que sería la puerta de acceso al líder criminal: su pareja sentimental, Karen “N”, involucrada también en las actividades de la organización delictiva, y quien varias veces había expresado su disgusto, según fuentes cercanas a la investigación, porque era obligada a resguardar diversas casas de seguridad.
El 24 de junio, Karen “N” fue detenida en Moloacán por las autoridades. De acuerdo con la información, “Delta 7”, que ignoraba que era objeto de seguimiento, se presentó en el lugar en que esta se hallaba asegurada, sin sospechar lo que acababa de ocurrir. Ahí, pidió informes sobre la situación legal de su pareja. En ese instante lo identificaron por sus tatuajes.
En entrevista ministerial, Cadena Escalona reconoció haber participado directamente en la privación de la libertad de la directora del portal Pulso Informativo y entregó la ubicación de un predio localizado en el municipio de Ixhuatlán del Sureste, en donde, según dijo, se habría llevado a cabo la ejecución e inhumación del cuerpo de la periodista.
En el lugar fue encontrado un tambo metálico con capacidad de 200 litros, que el grupo criminal empleaba para calcinar cuerpos. Fueron hallados, también, restos humanos que habían sido inhumados y que quedaron en manos, para su identificación, de un equipo de peritos.
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